"Dice mi amigo Muhtar, que en su tierra, Gambia,
hay un lugar que sirve de reposo a las aves migratorias,
junto a las fronteras de Senegal: este lugar se llama Bantabá.
Bantabá también es una plaza, un espacio abierto que,
en cada pueblo y en cada ciudad,
sirve de punto de encuentro para los habitantes.
Después del almuerzo, hombres y mujeres,
niños y niñas, mayores,
musulmanes y cristianos,
se reúnen para hablar de sus problemas,
de sus alegrías, de sus sueños....
en diferentes lenguas".
El Proyecto Bantabá es un proyecto de solidaridad de las Religiosas del Sagrado Corazón, promovido por las dos provincias de España con motivo del bicentenario de la Congregación.
Proyecto centrado inicialmente en los niños/as y jóvenes emigrantes de las Norias de Daza, una población rural perteneciente al municipio de El Ejido, Almería.
Actualmente este proyecto se lleva a cabo en dos núcleos de población: Las Norias de daza y Santa María del Águila, distantes entre sí 5 Km.
Es una zona destinada al cultivo intensivo de hortalizas bajo plástico desde hace casi 40 años y en la que el aumento de la población inmigrante ha sido muy relevante, así como su precaria situación social y laboral.
La finalidad del proyecto es la integración de estos emigrantes, mayoritariamente procedentes del Magreb, África Subsahariana y países del Este europeo extracomunitario. Procurar que las personas que llegan a esta zona en busca de trabajo, puedan vivir dignamente en una sociedad que les es muy hostil.
Ante la falta de recursos formativos, de tiempo libre y de asesoramiento para los recién llegados, el proyecto se articula en tres programas:
- Centro Bantabá
- Clases de lengua y cultura española y andaluza
- “Sábado diferente”
Con ello intentamos dar respuesta, en la medida de lo posible, a las necesidades de los emigrantes y adaptar el perfil de los programas a las variaciones de población y de demandas que se van produciendo.
Centro Bantabá
Es un pequeño espacio donde pueden acudir los/as emigrantes y reciben acogida, asesoramiento y orientación.
Pretendemos que nuestro centro sea no sólo una sede que coordine los distintos programas del proyecto, sino un lugar de encuentro y de relación, un punto de referencia para todo/a emigrante que se acerque. Un espacio donde pueda expresar sus demandas y necesidades de tipo familiar, sanitario, escolar y de vivienda, y desde el que se pueda trabajar con ellos/as de forma integral.
De estos aspectos, los que actualmente nos suponen una mayor dedicación y seguimiento son la escolarización de niños/as en edad escolar obligatoria y el seguimiento sanitario: vacunación infantil, embarazos…
Durante el curso 2003-04 han acudido al centro un promedio de 90 emigrantes al mes. Se ha conseguido la escolarización de 84 menores. Los acompañamientos sanitarios han sido unos 12 al mes.
Clases de lengua y cultura española y andaluza
La mayoría de los emigrantes de esta zona tienen una lengua distinta a la que se habla aquí. Es fundamental el aprendizaje de la lengua de la sociedad de acogida para que puedan comunicarse, orientarse y conseguir una progresiva integración.
Desde el año 1998 se organizan cursos de lengua castellana. Los grupos se organizan según los conocimientos y la lengua del país de origen. Los horarios se adaptan a la jornada laboral de los trabajadores del campo. A estas clases asisten jóvenes y adultos de ambos sexos, procedentes de culturas distintas.
Las clases son impartidas mayoritariamente por voluntarias (religiosas y seglares).
Durante el cuso escolar 2003-2004 se han organizado 5 grupos, con un total de más de 100 alumnos matriculados y con asistencia regular a las clases.
Desde el año 200, por las mañanas y en horario escolar, hay clases de lengua para grupos de mujeres, dos días por semana.
Debido a su carga familiar, la lejanía del núcleo d población y a los condicionamientos religioso-culturales (la mayoría son de religión musulmana), muchas madres de familia y chicas jóvenes emigrantes no pueden asistir a las clases nocturnas.
A las que viven en habitáculos diseminados se les ofrece un servicio de transporte en coche.
Estas clases son para ellas no sólo una oportunidad de aprender la lengua y las costumbres de la sociedad de acogida, uso de recursos sociosanitarios etc., sino también la posibilidad de relacionarse entre ellas, ya que la dispersión de sus viviendas lo hace casi imposible.
El promedio de mujeres asistentes a clase durante el curso pasado ha sido de 26, organizadas en dos grupos, según sus conocimientos. La mayoría de ellas no habían podido asistir nunca a la escuela en sus países de origen.
“Sábado diferente”
Espacio lúdico-educativo en el que se posibilita la relación entre niños/as como alternativa al aislamiento y se utiliza el juego como medio para aprender a disfrutar con otros/as de diferente raza, cultura, religión.
Participan en este programa de tiempo libre niños y niñas de 6 a 14 años, prioritariamente inmigrantes o en situación de riesgo social. Varios monitores/as voluntarios, inmigrantes también en su mayoría, ayudan en las actividades y talleres que se llevan a cabo los sábados por la mañana.
A los niños/as que viven lejos, se les ofrece un servicio de transporte escolar.
Además de juegos y talleres de manualidades, se organizan excursiones y salidas culturales y se participa en fiestas del pueblo.
Durante cinco veranos consecutivos, estas actividades de los sábados se han prolongado durante dos semanas en verano a modo de “colonias urbanas”, con juegos, salidas a la playa, etc. Han colaborado en ello jóvenes de distintos lugares del estado español, de modo totalmente voluntario.
En el verano del 2004, debido a la falta de voluntarios/as que colaboraran con las religiosas en las colonias, las actividades se han reducido a clases de apoyo escolar y juegos, organizado por una comunidad de Carmelitas Vedrunas que colabora con el proyecto Bantabá desde hace cuatro años durante los meses de julio y agosto.
El proyecto Bantabá se financia con aportaciones voluntarias de amigos, comunidades religiosas y parroquiales y, puntualmente con alguna subvención de entidades privadas.
Nos parece que el proyecto, después de más de cinco años de funcionamiento, sigue siendo un trabajo necesario, interesante y que se va adaptando a las necesidades concretas de tantos y tantas personas que siguen llegando a esta zona de Almería en busca de medios de subsistencia.
A las que lo llevamos entre manos, el trabajo nos resulta gratificante, a pesar de que la población autóctona, recelosa con los emigrantes, no siempre comprende nuestra dedicación.
Estamos convencidas de que es una suerte poder estar tan cerca de los que, hoy por hoy, son los “últimos”en nuestra sociedad española, y poder hacer un poco realidad el “Fui extranjero y Me acogisteis”. (Mateo 25)