Redfern, Australia Nos autodescribimos como vecinas entre vecinos. Participamos en lo que hay más que iniciar proyectos o actividades. Nuestra casa, las tardes de los lunes, es un lugar de encuentro de la gente y de los amigos. Nos reunimos para cenar, rezar, reflexionar, tomando a turno la preparación de la oración. El único símbolo que utilizamos es una vela sencilla, ya que la gente que asiste viene de diferentes tradiciones religiosas, o no pertenece a ninguna, por loo tanto hay gran variedad en las reflexiones que se ofrecen. Dos veces por semana miembros de la parroquia y otros voluntarios sirven comidas en nuestra iglesia. Lo llamamos “Compartir la Comida”; los que comparten son aborígenes, pobres, personas con dificultades mentales, e indigentes que viven en las calles. Toda la comida proviene de donaciones, y nos da para alimentar a unas doscientas personas a la semana. Los jueves un grupito de la parroquia comprometido con los aborígenes y con la justicia se reúnen en nuestra casa para comer, rezar y apoyarse mutuamente. Otro grupo parecido se reúne todas las tardes de los vienes en la iglesia para reflexionar sobre la Palabra de Dios del domingo próximo; palabra que nos lanza un reto en relación con la justicia, especialmente a la luz de lo que ocurre localmente en la parroquia, en nuestro país Australia, y en la Iglesia Católica de Sydney. En nuestra casa “El Lugar de Encuentro” estamos Mary, Hija de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (OLSH/FNDSC) y yo. Participamos en las actividades mencionadas, y también estamos comprometidas con la Asociación de Residentes de Redfern trabajando por la Reconciliación, el apostolado católico con los aborígenes, el grupo de apoyo y de justicia para aborígenes, la Sociedad de S. Vicente Paúl y otros. También intentamos asistir a las reuniones municipales de ciudadanos en relación con los problemas locales. En nuestra propia casa, que está cerca del “Bloque”, donde viven muchos aborígenes, hay interacción y actividades pastorales, se toma el té, hay meriendas, conferencias telefónicas, se dan referencias necesarias….. La gente viene a veces solamente para ser escuchada, por unos momentos de paz, quizás hasta para escapar de alguna tensión doméstica. Es un lugar en el que se sienten en casa, donde se encuentran en paz, (a pesar de lo que para mi a veces parece un caos), donde se sienten aceptados. No es una institución sino sencillamente nuestra casa, donde existe la espontaneidad propia de un hogar. Hacemos visitas al hospital o vamos a apoyar a los que deben de ir a la Corte, incluso acompañamos al dentista en una ocasión. No siempre está la educación como una actividad explícita, pero la idea educativa está siempre en mi conciencia. Hay que dar muchos pasos hasta llegar a este punto. La confianza se consigue con el tiempo. Un encuentro en la calle con una chica que quería darme noticias resultó muy gratificante. Lleva doce meses sin problemas y estaba encantadora y expresiva. La he visto crecer desde ser exigente y malhumorada allegar a ser alegre y encantadora. Escuchando a un chico que decía que seguía con el programa de metadona después de muchos meses es también de agradecer, el ya no ha vuelto a caer en la droga. Hemos encontrado una máquina de coser para una chica; ahora tiene más facilidades de trabajar, y el regalo de un cuadro pintado por ella dice más que las palabras. Ahora ya puede trabajar con niños, algo que al principio se le denegaba, e incluso tiene dos hijos. Las organizaciones locales, además de los colegios, imparten actividades educativas y creativas para jóvenes; hay también un instituto en el que estudian alumnos aborígenes junto con otr@s chic@s. La Sociedad y otros proveedores de fondos ayudan económicamente a los estudiantes aborígenes de las escuelas secundarias. Miembros de nuestra parroquia ayudaron financiando a una mujer aborigen que asistía al instituto teológico para aborígenes en Darwin. Ha terminado el curso y recibido su diploma. Esmey Herscovitch, rscj Provincia de Australia - Nueva Zelanda |