abril - april - avril 2008 - Jesus Version imprimable Suggérer par mail
03-04-08
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Jesus
Palabra y vida: abril
Prier avec Sainte Madeleine Sophie Barat


Palabra y vida: abril

   

2: Jn 3; 16- 21

El evangelio de Juan plantea con frecuencia esta disyuntiva: luz o tiniebla, verdad o mentira, salvación o condenación. Pero, por encima de todo ello la realidad última es la de un Dios que ama de tal manera al mundo que le entrega a su Hijo. A partir de ese momento, la decisión es nuestra: dejarnos acoger por ese amor y entrar en la verdad y en la luz, o cerrarnos a él y quedarnos voluntariamente en la tiniebla. ¿Quién no querrá adentrarse en el ámbito de la luz y ser abrazado por su amor?

3: Jn 3, 31 - 36

“El Padre ha puesto en manos del Hijo el poder sobre todas las cosas...” Es una convicción que nos llena de satisfacción pero que no siempre llegamos a comprender bien. Porque Cristo ejerce su poder con unas manos en las que están las marcas de los clavos de su cruz ypor tanto será siempre un poder manso y humilde, nunca desde la prepotencia o la fuerza, sino desde el respeto a nuestra libertad. El que acoge ese poder en su propia existencia, hace la experiencia de estar comenzando una  vida que es ya eterna.

4: Jn 6, 1 - 15

Jesús es el primero que habla del pan. La multitud no ha pedido nada. No está tampoco en la miseria. No se muere de hambre. Tiene curiosidad  “de las señalesmilagrosas  que Jesús hacía curando a los enfermos”. Pero Jesús, planteando la cuestión del pan, plantea la cuestión del hambre real de esta multitud. ¿Qué espera?, ¿qué necesita? Si necesita pan, ¿qué pan? Por medio de este pan va a despertar el deseo  a quienes el Padre del cielo quiere dar la vida.

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España, Marisol Chirosa rscj

5: Jn 6, 16 -21

La escena de los discípulos solos en medio de una tormenta, evoca tantas situaciones de nuestra vida en la que experimentamos la ausencia de Jesús y creemos estar abandonados en medio de la oscuridad, las dificultades y los problemas. Pero ante el “Yo soy” de Jesús, el temor, la angustia y la ansiedad desparecen y su palabra pone suelo bajo sus pies, comunicando una sorprendente tranquilidad. Su presencia serena las tempestades, las del lago y las de nuestra vida, y podemos seguir la travesía contando con la fuerza de su paz.

 
9: Jn 6, 36 - 40

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 Egipto, Lolín Menéndez rsc

¡Cuántos nombres nuevos para invocar a Jesús aparecen en este texto! Es el pan que da la vida, es el hospedero que recibe a todos los que llaman a su puerta y no los deja fuera; es el que custodia a quienes le han sido confiados y tiene a gala no perder a ninguno; es el manantial de agua viva que se comunica a todos los que le miran con los ojos de la fe; es el dador de vida que hace participar de su resurrección a quienes creen en él. Todos esos nombres nos son ofrecidos para que se graben en nuestro corazón.

10: Jn 6, 44 - 51

 “Dar su cuerpo por la vida del mundo”. Ahí está la clave que nos hace entender en la Pascua lo que ha ocurrido durante la Pasión de Jesús. Nadie le quitó la vida, fue él quien la entregó voluntariamente y lo hizo para comunicar vida al mundo, lo mismo que una madre nutre con sus propia sangre al hijo que lleva en su seno, lo mismo que la vid entrega su savia a los sarmientos para que puedan dar fruto, lo mismo que un pastor hace pasar delante la vida de sus ovejas a la suya propia. Sólo alguien venido de Dios podía entregarse así.


15: Jn 10, 22 - 30

La fiesta que se estaba celebrando y el marco solemne en que se desarrolla la enseñanza de Jesús quedan relativizados ante lo que anuncian sus palabras: la imagen del pastor y las ovejas transmite una convicción destinada a alegrar y dar seguridad a quienes le den crédito: hay una relación de reciprocidad y de estrecha relación entre él y sus seguidores hecha de conocimiento y reconocimiento mutuo, de llamada y seguimiento, de don y acogida de vida eterna. Y una promesa deslumbradora: estamos en su mano y nadie nos arrebatará de ahí.


17: Jn 13, 16 - 20

Las bienaventuranzas no son sólo la lista que nos han transmitido los evangelios de Lucas y Mateo. Vuelven a aparecer en otros momentos de la vida de Jesús como declaraciones de dicha dirigidas a sus discípulos. La que nos recuerda hoy San Juan está al final de la escena del lavatorio de los pies: “Dichosos vosotros, si entendéis estas cosas y las ponéis en práctica”. Jesús proclama dichosos a quienes pongan de acuerdo lo que saben y lo que viven: son ellos los que continúan hoy su gesto de servicio incondicional a los hermanos.


19: Jn 14, 7 - 14

En el lenguaje bíblico “conocer” no es algo puramente intelectual sino que significa tener con alguien una relación de familiaridad e intimidad. Se “conoce” a alguien por cercanía y por afinidad, por unión estrecha y contacto personal. Es así como Jesús conoce al Padre y es conocido por Él y es eso lo que pretende hacer comprender a Felipe y a nosotros. Cualquier idea o imagen que podamos tener de Dios, necesitamos contrastarla con las que nos ofrece Jesús en el Evangelio. Sólo a través de él llegamos a saber algo de cómo es Dios.


 21: Jn 14, 21 - 26

Cuando nos preguntamos con inquietud dónde está Dios, nos estamos olvidando de la afirmación solemne de Jesús: ha puesto su morada en nuestro corazón, junto con el Padre y el Espíritu. Eso significa que cada ser humano es un templo de Dios y que en él se esconde, más allá de cualquier apariencia, esa Presencia amorosa que ha querido plantar su tienda entre nosotros. Dar crédito a esta palabra de Jesús devuelve a nuestra existencia hondura y sosiego y nos recuerda que, antes de que nosotros le busquemos, Él ya nos ha encontrado.

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 Miyako Namikawa rscj


24: Jn 15, 9 - 11

“Permanecer en Jesús " es  una situación que evoca seguimiento, compañía, proximidad, intimidad. Como cuando una madre permanece junto al lecho de su hijo enfermo, como cuando un amigo no abandona a su amigo que pasa por dificultades. Sacada de la experiencia humana, la llamada  a permanecer expresa la posibilidad de vivir la relación con el Señor, lo mismo que él permanece unido a su Padre en semejanza y afinidad totales con Él, invitándonos a entrar en ese misterio de amor filial que desborda todas nuestras expectativas

27: Domingo VI de Pascua : Jn14, 15 – 21

Frente a la ansiedad por sentirse abandonados y huérfanos en medio del mundo  y el temor por la ausencia del Maestro, Jesús ofrece a los suyos  la promesa de que su Espíritu va a acompañarles con su aliento y su fuerza. Es como si les dijera, a ellos y a nosotros: Sois miembros de la familia del Padre, él os acoge en su hogar. La misma vida filial que yo poseo, os la entrego para que viváis de ella y participéis de la estrecha unión que vivimos yo y mi Padre. Y el Espíritu es la prenda y la garantía de ese regalo que os hago.

30: Jn 16, 12 - 15

En la parábola del padre misericordioso, éste dice al hijo mayor cuando sale a buscarlo para que entre en la fiesta: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo...” Se diría que es así como Jesús concibe la relación de un hijo con su padre y vuelve a aparecer en esta convicción que le habita: “Todo lo que tiene el Padre, también es mío”. Y la buena noticia es que también nosotros somos participantes de esa posesión que nos es comunicada por el Espíritu. ¡Somos los seres más ricos de la creación!

tomado de Palabra y Vida, Ediciones Claretianas 

Dolores Aleixandre rscj
provincia de España Sur

 



Dernière mise à jour : ( 09-04-08 )
 

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