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Samar del Norte
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Maribel Carceller rscj con alumnas de
St. Anthony’s Academy
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La Fundación Instituto del Sagrado Corazón para una educación transformadora (SHIFT),
Samar del Norte, Filipinas
Las Religiosas del Sagrado Corazón comenzaron su misión en Catarman, en Samar del Norte, en 1986. Fue su respuesta a una invitación del obispo a comenzar un servicio, tanto de educación formal como informal, para la juventud.
Estos últimos años, junto a sus compañeros laicos, las RSCJ han trabajado como ministros de pastoral en la Universidad de Filipinas del Este; se hicieron cargo de la administración de la Academia San Antonio, una escuela superior diocesana en el pueblo de Mondragón y asumieron la dirección de los programas socio-pastorales de la diócesis de Catarman, cuyo objetivo es la formación de comunidades eclesiales de base.
En respuesta a la llamada a su Capítulo General del 2000, a seguir adelante en la misión educadora original que les confió la Iglesia a través del carisma de su fundadora, Santa Magdalena Sofía Barat, las RSCJ reorientaron sus ministerios y su misión en la diócesis, concentrando sus servicios en los niños, las mujeres y los jóvenes.
El Capítulo General retó a las religiosas en su estilo de vida:
“… ensanchar nuestra visión de la vida religiosa y abrir nuestras
comunidades, de manera que podamos compartir nuestra vida y nuestra
misión con laicos y con otras congregaciones religiosas.”
Por eso, las RSCJ en Samar del norte, han reflexionado sobre su presencia en la diócesis de Catarman durantes estos años pasados, a la luz del mandato del Capítulo General del 2000.
Concentrarse en la educación de niños, mujeres y jóvenes requiere un enfoque integrado de su misión al que ahora se refieren como su servicio de educación transformadora: trabajar dentro del contexto de comunidades locales, del gobierno local y de la Iglesia, especialmente en el servicio de enseñanza y de formación; en otras actividades para el desarrollo humano y la promoción de la justicia; en trabajo pastoral y acompañamiento en la fe. (Const. # 13).
La misión de las RSCJ se expresa como una educación que transforma. Las RSCJ están llamadas a participar en la obra de Dios de transformación de personas y sociedades; a renovar el compromiso al servicio de la educación que les confía la Iglesia; llamadas a vivir su servicio educador con un fuerte sentido de comunidad y a colaborar en reciprocidad con todas las personas con quienes comparten su vida y su misión.
Las RSCJ desean colaborar estrechamente en la continua implementación de ese impulso pastoral diocesano, según aparece en las directrices de la Asamblea Diocesana de Pastoral de 1996. Esta orientación supone trabajar en estrecha colaboración con la Iglesia y con sus compañeros laicos, como lo visualizó ese mismo Capitulo General y la Asamblea de Pastoral Diocesana.
Por esta razón las RSCJ han creado la Fundación Instituto del Sagrado Corazón para una educación transformadora (SHIFT). (La palabra “shift” significa “desplazamiento” en inglés.)
Lydia M. Collado rscj
Distrito de Filipinas
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Gigi M. Tupas
Varias actividades en el Centro de
SHIFT
Fotos de SHIFT Foundation and
Lolín Menéndez rscj
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Un ambiente de servicio: el Instituto del Sagrado Corazón para una educación transformadora (fundación SHIFT)
Las comunidades de bajos recursos siempre se han considerado como receptoras de servicios más que como proveedoras de servicios. En nuestro tiempo moderno, las instituciones y los individuos debieran ver a los miembros de una comunidad, no simplemente como receptores de servicios, sino como agentes de renovación y como colaboradores en el desarrollo.
Actualmente estoy en mi 4º año como voluntario en una institución fundamentada en la fe: Instituto del Sagrado Corazón para una educación transformadora (SHIFT), aquí, en Samar del norte. Como voluntario para comunicaciones visuales, gran parte de mi tiempo gira alrededor de computadoras y tecnología. Aunque mi interacción con las personas es limitada, el sentido de comunidad es algo que se siente fuertemente aquí. Personas que ayudan a personas… “Bayanihan”, en nuestra lengua tagalog. Aunque las personas no lo perciben como una manera concreta de voluntariado, eso es lo que han estado haciendo para sobrevivir toda su vida. Vecinos traen lo que les sobra a otros vecinos. Un padre ayuda a reconstruir la casa dilapidada de su vecino. Una madre echa una mano, cuidando al bebé de su vecina, mientras ésta va a vender pescado en el mercado. Su hijo ayuda a reparar el “pedicab” del vecino. A los vecinos que ayudan, se les corresponde ayudándoles también a ellos. Pero el servicio, en su contexto más valioso, no es evidente en esta forma de voluntariado donde se espera un intercambio de favores. Un servicio se hace ( se presta?) sin esperar nada a cambio. El servicio en el contexto del voluntariado es una manera de vivir, no de sobrevivir. Creo que es esto lo que la Fundación SHIFT está tratando de proyectar a las personas de Samar del norte… servicio en su sentido más verdadero. Esto es lo que distingue a la fundación de otras organizaciones no-gubernamentales que también proveen servicios aquí. Mis compañeros y yo, voluntarios de la fundación, tratamos con todo el corazón, de hacer vida esta visión.
Nuestra comunidad de voluntarios ha aumentado durante mi estadía aquí; de 4 voluntarios a tiempo completo a 7 a tiempo completo y 8 a tiempo parcial, que viven con las RSCJ, Hermanas fundadoras de SHIFT. Voluntarios que no pertenecen a la fundación, también se unen a nosotros para rendir su tiempo de servicio. Es una alegría estar entre compañeros de la misma edad, que tienen corazón de servidores. Voluntarios de diferentes situaciones y comunidades añaden una mezcla de pasión y de fuerza al trabajo que se nos ha confiado aquí y, de algún modo, afirman nuestra vida de servicio voluntario. La Organización estudiantil de pastoral de la Universidad Filipina del Este, se ha convertido en una fuente de posibles voluntarios para nuestra fundación. Vivir en este ambiente de servicio durante los años de universidad es una bendición; yo sólo tuve esa experiencia después de mis años universitarios. ¡Cómo me hubiera gustado vivir este tipo de vida mientras estudiaba!
He pertenecido al Equipo de Programación, dirigido por la Hermana Lydia Collado, RSCJ, y tuve la suerte de participar en el desarrollo de los programas de formación. Creo firmemente que el ambiente de servicio al cual he sido expuesto constantemente me ha confirmado en la vida que he elegido. Agradezco a las RSCJ por haber dicho “sí” al voluntariado. Agradezco al Señor, nuestro Dios, porque obra a través de nuestras vidas.Y agradezco a mis compañeros voluntarios por permitirle a Dios que obre a través de ellos. A todos les debo mucho; sin ellos no estaría aquí sirviendo a Dios con la pasión que Él mismo sembró en mí. Mi comunidad me ha sostenido con su apoyo y con su amor.
A aquellos que en su corazón han sentido el deseo de servir, los animo a que se rodeen de personas con el mismo corazón y la misma mentalidad. Sentirán que Dios los apoya a través de ellas, de muy diversas maneras.
Syd Baradi
Voluntario de SHIFT
Escuchando voces, construyendo puentes
Una madre pidiendo comida para sus hijos… un agricultor que pierde su cosecha debido a un tifón… niños en la calle pidiendo dinero… una anciana deambulando, perdida…. Una niñita muriéndose por desnutrición… un joven confundido en su sexualidad… un niño abusado por su propio padre… una familia que pierde su casa por una inundación… familias pidiendo asistencia para proteger a su comunidad… una mujer maltratada pidiendo ayuda… niños abandonados… una adolescente embarazada… un joven trabajando duro para poder terminar sus estudios….
Todas éstas son voces de personas que las RSCJ de la Fundación SHIFT en Samar del norte, escuchan en el transcurso de su trabajo de desarrollo comunitario. Algunos son gritos fuertes; otros son susurros silenciosos de angustia… Un trabajador de desarrollo comunitario tiene que tener oídos sensibles para poder escuchar estas voces.
Un auténtico trabajo de desarrollo comunitario tendría que poder responder a las necesidades de la comunidad a la que sirven. Se trata de construir puentes entre la comunidad y la sociedad más amplia.
Construir puentes significa enseñar a una madre a proveer comida a sus hijos… ofrecer alternativas de subsistencia a un pueblo de pescadores… iniciar un programa comunitario de salud… acompañar a la gente joven… ofrecer educación ambiental y proyectos de protección del ambiente… conseguir becas para jóvenes… ofrecer programas de capacitación y de obtención de becas… proveer formación espiritual.
Pero sobre todo, construir puentes significa caminar con el pueblo y permitir que descubra (n) sus propios dones y fuerzas…. Que se transformen en personas que conocen su propia voz y son capaces de construir puentes dentro de sus comunidades… y siempre, en el Corazón de Jesús.
Gigi M. Tupas
Voluntaria de SHIFT
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