Ecumenismo: Ven Espíritu Santo, sana y reconcilia Version imprimable Suggérer par mail
05-07-05
Fotos: © Peter Williams/ WCC
Oración de la mañana
Oración de la mañana. Toya está detrás del P. Mutiso-Mbinda, amigo de las rscj de Kenia.
Bishop Ioannis of Thermopylae
 Llevando la cruz a la Tienda de la Oración
Al salir de la Tienda de la Oración
Ceremonia de clausura en el Aeropago

Ven Espíritu Santo, sana y reconcilia fue el tema de la última Conferencia Mundial sobre la Misión y Evangelización organizada por el Consejo Mundial de la Iglesias con sede en Ginebra, y que tuvo lugar en Atenas del 9 al 16 de mayo 2005.

Participé como miembro de la Delegación del Vaticano representando la vida religiosa femenina. Era la primera vez que el Vaticano enviaba una delegación oficial. Éramos 24 entre sacerdotes, religiosos y religiosas, miembros de algunos movimientos y algunos laicos.

He vivido esta experiencia como uno de esos regalos que Dios y  la vida me ofrecen. Voy a intentar compartir los momentos más importantes de este regalo pero empezaré por decir una palabra sobre la Conferencia en sí. Si queréis tener más información sobre el encuentro en Atenas o sobre el Consejo Mundial podéis encontrarla en www.wcc-coe.org.  Algunas rscj siguieron la conferencia por internet.

El Consejo Mundial de las Iglesias (CMI) es la mayor de las organizaciones Ecuménicas. Agrupa unas 340 iglesias en más de 100 países y que representan a unos 400 millones de cristianos, incluidas la mayoría de las iglesias ortodoxas y muchas de las denominaciones de la Reforma Protestante: anglicanos, bautistas, luteranos, metodistas, reformados, etc. Para sus iglesias, el CMI es un espacio en el que pueden reflexionar, hablar, actuar, orar, trabajar juntos, compartir, interpelarse.

Cada 7 u 8 años el CMI organiza una Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización,  un espacio ecuménico de encuentro y diálogo con sus miembros y otras entidades asociadas. No se hacen declaraciones sino que más bien son encuentros que iluminan lo que se podría considerar esencial para un planteamiento ecuménico de la misión y la evangelización. Esta vez participamos 650 personas provenientes de 105 países. 

La primera conferencia tuvo lugar en Edimburgo en 1910. Cada vez tienen lugar en un país diferente. Este año tuvo lugar en Grecia, primera vez en un país predominantemente ortodoxo.  El arzobispo ortodoxo de Atenas y de toda Grecia tuvo mucho valor al invitar al Consejo Mundial de las Iglesias. Es consciente que bastantes de sus sacerdotes no están de acuerdo con su política de apertura; nos lo demostraron abiertamente un grupo de fundamentalistas a la entrada del lugar de la conferencia con sus pancartas: ?ortodoxos o muerte?; ?heréticos?, ?volver a la verdad ortodoxa?,? y con sus voces. Pero entre los mismos ortodoxos hay  quienes desean la apertura y hay quien se resisten.

¿Cuáles fueron para mí los momentos más importantes o significativos?
El rito de apertura y la clausura.

La conferencia se abrió con un rito junto al mar. Llegamos todos desde distintos puntos del campus cantando ?ven Espíritu santo?? y en una lancha llegaban poco después el obispo de la diócesis de Jerusalén y Tierra Santa de la Iglesia Anglicana, junto con un padre franciscano venido también de Jerusalén. Traían una enorme cruz hecha en Jerusalén con trozos de madera de los olivos que habían sido arrancados en la ciudad de Belén y de sus alrededores cuando se construyó el muro que divide a palestinos e israelíes.  ?Les traemos el saludo de la paz de la Ciudad Madre de nuestra fe, de Jerusalén, dijo el Obispo,?. Dios nos ha encomendado su maravilloso ministerio de reconciliación?. Este ministerio nos pide trabajar para derribar las murallas que separan, las murallas de la desconfianza y de la hostilidad,  donde quiera que existan?.. Oremos para que estemos totalmente comprometidos, positivamente involucrados sin evitar situaciones de conflicto, pero estableciendo puentes de unión y de paz?. Después el franciscano, en nombre de todas las iglesias de Jerusalén, nos dijo: ?Esta Cruz es una prenda de nuestro amor y de nuestras oraciones?. Creemos que cuanto más fuerte sea nuestro testimonio común mayor será el poder de la Cruz para atraer a hombres y mujeres a Cristo, que ofrece sanación y reconciliación al mundo?? Les pedimos que ayuden y animen a todos los cristianos de Tierra Santa a ser ?Piedras Vivas?. Unos 15 hombres y mujeres llevaron la cruz a cuestas para colocarla a la entrada de la ?tienda de la oración

El rito de clausura no fue menos emocionante. Esta vez nos reuníamos todos a unos 500 metros del Aerópago y, en procesión, siguiendo las huellas de Pablo y mientras se leían pasajes de la Escritura y cantábamos ?Ven Espíritu Santo, sana y reconcilia,? llegamos al lugar donde Pablo predicó a los ateneos hace casi 2000 años. Allí se leyó solemnemente Hechos 17, 22-25. Un concierto muy bonito creó un ambiente de profunda oración antes  del discurso de clausura del Secretario General, Rev. Dr Samuel Kobia, de Kenya en el que habló sobre todo de la importancia de pedir el don de entendimiento: ?? El don  de entendimiento no es para disminuir la diversidad. Después de Pentecostés la gente no cesó de ser quienes eran , medas, persas, elamitas?. Sin embargo entendieron que Dios estaba vivo en todos y cada uno y que actuaba en el mundo? Ven Espíritu Santo, ayúdanos a sobreponernos a nuestras diferencias y une nuestra diversidad con el don del entendimiento?. ?.  Por la mañana habíamos vivido una experiencia de comunión entre las iglesias. A las 8.30 salíamos en once autobuses para las distintas iglesias donde celebraríamos el día del Señor. Cada persona eligió donde quería ir según las propuestas que nos ofrecieron: armenia, ortodoxa, anglicana, católica, presbiteriana, pentecostales?. La oración de Jesús ?qué sean uno? se resonaba fuertemente dentro de mí.

Dicen que ha sido una conferencia con un estilo diferente. Esta vez habían decidido empezar el día rezando en nuestros ?grupos hogar? siguiendo el método de la Lectio Divina; después de cenar,  volvíamos a nuestros grupos para la relectura del día. El compartir diario y la relectura fue una experiencia muy bonita que nos llevó a formar una comunidad fe y que me llevó a mí a comprender un poco como se sienten nuestros hermanos de otras confesiones en un continente católico. Estos encuentros dieron una nota distinta a toda la conferencia y fueron una de las cosas que más se apreciaron.  

Después de la Lectio Divina y antes de la cena, nos reuníamos todos en la ?tienda de la oración?. Cada día una confesión diferente preparaba la celebración. Los ortodoxos, al terminar una oración llena de cantos, nos ofrecieron un pan como signo de querer crecer en comunión. Gestos, cantos, oraciones, todo tenía como telón de fondo la sanación y la reconciliación. Y como estábamos en Grecia, en tiempo pascual, todos los días cantamos en griego ?Cristos anésti? (Cristo ha resucitado).

Las conferencias principales eran la mañana, os comparto algunos títulos: ?¿Cómo conocemos cuándo viene el Espíritu Santo?  La cuestión del discernimiento?  ?La reconciliación como nuevo paradigma de la misión?  ?La reconciliación: el conflicto principal en la postmodernidad. Contribución ortodoxa a un diálogo misiológico? ?Afrontar la discapacidad en la comunidad de sanación y reconciliación?. Como podéis ver eran temas interesantes y variados.

¿Hubo algún mensaje o declaración o documento final? El último día escribimos una carta a todas las iglesias cristianas, redes y comunidades: ?Queridos hermanos y hermanas en Cristo, saludos desde Atenas, Grecia. Os escribimos durante este tiempo Pascual y de Pentecostés, cuando Cristo resucitado preparó a sus seguidores a recibir el don del Espíritu y los envió a llevar la buena nueva hasta los confines de la tierra prometiéndoles que estaría con ellos hasta ?el final de los tiempos??..En Atenas nos hemos hecho aún más conscientes de los nuevos retos que vienen de la necesidad de reconciliación entre el este y el oeste, el norte y el sur, y entro cristianos y personas de otras creencias? El camino de la reconciliación y de la sanación no es un camino fácil. Nos exige escucha, decir la verdad, arrepentimiento, perdón, y un serio compromiso por la justicia?.. Estamos llamados a ser comunidades de esperanza? a dar testimonio con hechos y palabras?a ser  comunidades que se comprometen con los que sufren y que luchan por la justicia y la paz? a ser comunidades de sanación y reconciliación?? 

Y  para terminar comparto algunas palabras que se dijeron en la última asamblea general:
Le específico de esta conferencia ha estado en la acogida de nuestras diferencias
Hemos podido ser durante todos estos días hermanos y hermanas, nombrar nuestras diferencias y compartir nuestras preocupaciones
Se ha fortalecido nuestra identidad de cristianos
He entendido mejor, he experimentado que la misión de Jesús, su mandato, ?id a todo el mundo? es realidad en nosotros"
He visto que el cambio viene a través de las personas que nos han hecho nuevas preguntas y no de las que nos daban respuestas
He vivido una celebración y una peregrinación
Lo que quiero llevar a mi familia es: la Cruz, el grupo hogar, las relaciones? y la esperanza y el compromiso de vivir abierto al Espíritu
Hemos compartido tantas cosas!, pero aún no podemos  compartir el Pan

Sanación y reconciliación, dos palabras centrales durante los días vividos en Agios Andreas. Sanación y reconciliación ¿cómo miramos al mundo? ¿sentimos su dolor? ¿oímos su grito pidiendo sanación? ¿tendemos la mano? ¿aceptamos las diferencias?

?Ven Espíritu Santo, sana y reconcilia?

Toya Gz de Castejón rscj
Secretaria General, Unión Internacionalde Superioras Generales (UISG)

Dernière mise à jour : ( 02-04-07 )
 

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