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México, Marigela Orvañanos rscj
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En mayo del 98 Zedillo (Presidente de México) Mendirichaga (Gobernador de Chiapas) y Carabias (Secretaria del Medio Ambiente) incendiaron las selvas del Estado. El humo llegó hasta La Florida. Ya habían metido el ejército dizque a reforestar los Montes Azules, en realidad para desalojar indígenas con el pretexto de la quema. Todas las secretarías de estado relacionadas con lo agrario firmaron el desalojo. Fox intentó de nuevo “arbolar” los Montes y desalojar campesinos pero la sociedad civil lo detuvo, sólo logró algunas reubicaciones forzadas. Calderón ha mejorado la táctica: enfrentar indígenas contra indígenas y contra organismos defensores de los derechos humanos (Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas) y del medio ambiente (Maderas del Pueblo del Sureste) Ahora las selvas son otro incendio de agresiones y una humareda de confusión: mujeres violadas y niños asesinados por el ejército, y el ejército justificado por las autoridades; pobladores desalojados y lanzados a la selva en condiciones infrahumanas; líderes encarcelados bajo cargos falsos, torturados, desaparecidos: “se fueron al Norte” dice cínicamente el Gobernador de Chiapas; y quien ejecuta estos atracos es la OPPDIC: ¡Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos! creada por el Gobierno.
Se trata de una operación de limpia ordenada por el neoliberalismo y respaldada por las Secretarías de Estado relacionadas con lo agrario y el ejército para despejar la entrada a las transnacionales al corazón de los Montes Azules, que como dice Hermann Bellinghausen, ha sido anunciada, anhelada y suspirada por el actual y los anteriores gobiernos neoliberales. “El territorio de mayor biodiversidad, cubierta forestal y caudales de agua dulce de Mesoamérica” será entregado a las transnacionales que jadean por esas riquezas, entre ellas Monsanto, Pioneer, Novartis y Bimbo, del sector bíotecnológico y alimentario, Pharmacia, Bayer, Pfozter, del autormotriz y petrolero; Cocacola, Nestlé, Pepsicola, del embotellador y Cemex del minero.
Las selvas serán partidas por carreteras y ferrocarriles y cada hendidura una entrada de resecamiento que correrá hacia el interior; las aguas serán contaminadas y agotadas; las especies, exterminadas acelerando la muerre de la selva tropical: sólo queda ya el 5% de lo que había hace 200 años y han desaparecido el 1000% de las especies: antes se encontraban hasta 70 variedades de árboles en una sola hectárea.
Las selvas fabrican el agua, y el agua es un ingrediente indispensable en la producción de alimentos; su pérdida va matando la vida vegetal, animal y humana. El campo mexicano muere. Corresponde a los campesinos encabezar su defensa contra un Gobierno entreguista y criminal pero toca a todos los civiles apoyar enérgicamente su lucha pues la muerte del campo es tan grave que constituye ¡un problema de Estado! El Estado se creó para cuidar la vida y el Estado somos todos.
FIAN sección México
Blanca Narro rscj
Provincia de Mexico - Nicaragua
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