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Miyako Namikawa rscj
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La experiencia vivida es difícil de transmitir. Fue el constatar que nuestra misión educadora es a través de la relación y que esta nos viene dada, regalada por las gentes (el contexto, los rostros concretos) con las que compartimos lo normal de la vida, es la Presencia del amor de Dios descubierto y manifestado en gestos, muchas veces silentes, sin mas pretensión.
¿Qué nos aporta, sencillamente, el compartir la vida cotidiana con las gentes de nuestro barrio? Un realismo de vida y la confrontación con las mujeres que nos rodean, en su ir y venir en el bus al trabajo en otra parte de la ciudad; en la compra, en la Eucaristía de la parroquia. Sin hacer nada especial.
Aprendemos de las gentes la fidelidad en la relación gratuita, en el detenerse en una esquina a charlar un rato; la resistencia activa y paciente ante las normales dificultades de la vida, de la familia, del trabajo.
¿Qué aportamos desde nuestro carisma y espiritualidad? La relación en cercanía, que es siempre educadora y transformadora. El trabajo por la integración y la dignidad de la mujer en la vida social y familiar. El animo y la tenacidad en situaciones de denuncia, de no callar, que es una forma de ser solidaria.
¿Cuáles son las inquietudes que nos provocan los rostros concretos con los que compartimos la vida? La calidad de nuestra presencia y relación. A veces vamos "tan corriendo", que. no vemos, no nos dejamos sentir ni acercar por los demás.
La inquietud por una mejor colaboración en los colectivos que existen en el barrio.
La situación eclesial que tanto afecta y desconcierta a las gentes de a pie. ¿Cómo acompañar?
Las familias rotas, con pocos recursos y herramientas para encajar sus problemas. ¿Cómo ser signo de comunión y de denuncia?
¿Que cambios nos pide esta relación, que caminos nos abre? A una mayor coherencia en nuestra vida, por ejemplo, en lo que se refiere al consumo y a una mayor austeridad, aprender la resistencia ante las dificultades cotidianas en nuestra relación comunitaria.
Ayudarnos en las comunidades a tomar conciencia de la presencia viva de Dios en la vida de las gentes, en sus deseos y búsquedas.
A dejarnos enseñar en la relación de reciprocidad gratuita, de lo espontáneo de la calle, de la escalera, en la puerta de la iglesia.
La puesta en común de nuestros contextos de la misión fue uno de los mementos más reveladores de nuestra asamblea: la misión nutre nuestra espiritualidad, alimenta nuestra fe.
Un grupo de 8 rscj reunidas durante la Asamblea capitular en Bilbao,
redactado por Marta Jiménez rscj
provincia de España Norte
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