Perú: tiempo de gracia Imprimir E-mail
05.10.05
fotos: Carmen Asensio rscj

Acojo la invitación a compartir algo de este? tiempo de Gracia? y aprovecho para contaros algo de mi experiencia por estas tierras peruanas, ahora que ando ?de recogida?.

De ésta no quiero contaros tanto dónde he vivido o qué he hecho sino contaros algo de lo que estos casi nueve meses me han posibilitado vivir... tanto aprendido, crecido, compartido y cuestionado de mi vida. Lo voy a hacer con los textos que me han ido acompañando este tiempo, desde que llegué aquí allá por el mes de septiembre.

Mi primera experiencia fuerte es algo parecido a aquello que nos cuenta la carta a los Hebreos que vivió Abraham: ?Por la fe, Abraham, llamado por Dios, obedeció a la orden de salir para un país que se le daría como herencia y partió sin saber a dónde iba? (Heb 11,8)
He vivido la experiencia fuerte de fiarme del Señor en el no saber y fiarme cuando, ya en el Perú y en Layo, me daba cuenta de todas las cosas que no ?sabía?. Nos cuenta el libro del Eclesiastés que ?hay un tiempo para destruir y un tiempo para construir? Eclesiastés 3,3. Y he experimentado que realmente va en ese orden. He vivido o, mejor dicho, me he vivido despojada de muchas cosas, sintiendo que los recursos con los que llegaba aquí me servían de poco, experimentando que tenía que aprender hasta lo más cotidiano de la vida, viviendo en tantos momentos que estaba recibiendo infinitamente más de lo que he podido dar, experimentando esa soledad que nada tiene que ver con tener mucha gente a tu alrededor. Y realmente el despojo me ha ?construido?:

  • Me ha introducido en una relación con el Señor que se ha fortalecido en este tiempo y que me ha llevado a hablar con Él ?como un amigo habla con su amigo?.
  • Me ha llevado a sentirme solidaria con tanta gente que vive el desarraigo (tantos y tantas inmigrantes que tenemos cerca en nuestras calles en España), que vive el no saber, el no entender, el aprender a recibir, el sentirse diferente y fuera de contexto.
  • El despojo me ha construido en la confianza en las personas y en el Señor que es Amor, que es desde siempre y que nunca nos deja: ?Él guarda mis entradas y salidas ahora y por siempre? (Salm 120)
    ? El Amor del Señor desde siempre hasta siempre? (Salm 102)

El encuentro con el pueblo, con los niños y jóvenes, con las comunidades, con tantas personas que se me han ?colado en el corazón? ha sido ?mi escuela? en este tiempo. He aprendido de un pueblo que sufre y que lucha, que tiene la vida herida pero que está esperanzado, que vive la pobreza y que es capaz de compartir, que se calla pero que expresa con su vida, con sus miradas, con sus gestos; un pueblo que espera en Dios y en la Tierra que Él le haregalado; un pueblo que es contemplativo y que sabe esperar porque ha aprendido de la fuerza y el proceso de la semilla que cae en la tierra; he aprendido de un pueblo fuerte...gracias desde aquí a cada uno/a. ?Has sacado fuerza de lo débil haciendo de la fragilidad tu propio testimonio? (Pleg Eucarística.)

La vida en este contexto, en pleno campo, a 4000 metros de altura, y con unas personas para las que la palabra ?Tierra? se escribe siempre con mayúscula porque es un alguien, con el que nos relacionamos en una relación recíproca, me ha hecho resonar dentro con fuerza las parábolas del Reino...He sentido con mucha fuerza el Evangelio encarnado en la vida y, al contacto con los grupos y con los niños, he sentido cuánto tiene que ver nuestra misión educadora con ese Reino que: ?es como una semilla que crece sin que se sepa cómo? o que se parece a un tesoro escondido por el que vale la pena venderlo todo, o que es como un grano de mostaza (aquí sería quinua), tan chiquito y tan lleno de vida en sus posibilidades...

He experimentado que realmente ?dichosos los pobres porque de ellos es el Reino?...y no dichosos por la pobreza y la miseria en la que están viviendo...que no nos deja tranquilas y nos empuja a buscar caminos donde se alimente la vida, crezca la justicia, y nos hagamos constructoras de paz. No, no dichosos por la pobreza sino ?porque de ellos es el Reino?, porque sólo quien necesita escuchar una buena noticia en su vida es capaz de escuchar La de Jesús y saltar de alegría. He vivido con pocas cosas y he vuelto a experimentar la libertad y la alegría que ?nadie nos puede quitar?

Expreso esto en pocas palabras, pero han sido muchos los momentos en los que he sentido el corazón tocado por las personas y los acontecimientos y una y otra vez he escuchado ?la buena noticia? de un camino abierto: ?He abierto un camino nuevo para ti: en él, la fuerza se manifiesta en la debilidad, la libertad en el servicio y la vida en la muerte? ( Const 41)

Y al hilo de este número de las Constituciones, compartir una convicción honda que me llevo en el corazón. Por distintas cosas y circunstancias se me ha dado en este tiempo pararme a sentir el misterio pascual del que forma parte la vida de cada persona. Ese binomio vida-muerte con el que al fin y al cabo, nos topamos en la vida de distintas maneras...La vida en todas sus manifestaciones y la muerte en todas sus manifestaciones. Hoy quiero compartir con el deseo de que creer que?si vivimos, vivimos para el Señor y si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor? (Rom 14,8) ... porque realmente ?el Amigo ama en todo tiempo? (Prov 17,17)

Sólo deciros ya (porque esto se va alargando) que me voy con deseos de hondura en mi vida, con deseos de vivir ese otro modo de dar existencia a alguien, que es estando presente a su vida, a su situación, a su esperanza y a su dolor...

Paqui Rodríguez rscj
Provincia de España Centro - Sur

Última modificación ( 17.10.05 )
 

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