février - febrero - February 2008 - Morning Light Print E-mail
31 Jan 08
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Morning Light
Palabra y vida: febrero
Prier avec Sainte Madeleine Sophie Barat


Palabra y vida: febrero

   

2: Presentación del Señor Lc 2,22-40

Los protagonistas de la escena de la llegada de José y Maria con el Niño al templo nos traen buenas noticias: dos vidas envejecidas y estériles (Simeón y Ana) se vuelven fecundas; la lengua de dos ancianos se suelta y se pone a cantar las alabanzas de Dios y a proclamar las maravillas que realiza en los pequeños y humildes. Dios aparece como Aquel que arranca de las tinieblas e ilumina nuestros ojos para reconocer a su Hijo. Su Espíritu invade y conduce a su encuentro y ahí esta el secreto de una alegría que nadie puede arrebatarnos.

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Torpa, India, Lolín Menéndez rscj

3: Mt 5, 1-12ª

Las bienaventuranzas nacieron para ser contadas de boda en boca, como la buena noticia que esperaban los abatidos y abandonados. Fueron el pregón de la predicación de Jesús y la melodía que siguió resonando por debajo de cada una de sus palabras. Se extendieron como un rumor insólito que provocaba asombro, sacudía conciencias y dejaba develados y expectantes, Iban dejando a  su paso un rastro de sorpresa y de júbilo; estaba surgiendo algo nuevo e imprevisto, una energía poderosa que ponía en pie la esperanza de la pobre gente. 

6: miércoles de ceniza: Mt 6, 1-6, 16-18

Para Jesús hay dos maneras de vivir: hacia fuera o hacia dentro. En la primera, acabamos devorados pro al exterioridad, el deseo de reconocimiento, la búsqueda vacía de ser aprobados por los demás. La segunda nos adentra en lo escondido, allí donde somos contemplados por la mirada del Padre. “Venid adentro”, nos invita Jesús. “Dejaos acoger por al mirada de Aquel que os conoce hasta lo mas intimo de vuestro corazón.”

10: Mt 4, 1-11

La estancia de Jesús en el desierto es un tiempo de lucidez que nos hace ver la relación filial de la que Jesús ha tomado plena conciencia en el bautismo ha iluminado de tal manera su mirada, que le era ya imposible confundir a Dios con los falsos ídolos que le presenta el tentador: un dios en busca de un mago y no de un Hijo; un dios contaminado por las vacías pretensiones de lo peor de la condición humana: poseer, brillar, hacer ostentación de poder, ejercer dominio. El Espíritu le había llevado al desierto y el Padre la había hablado al corazón

12: Mt 6,7-15

No suele costarnos trabajo reconocer que no sabemos orar pero Jesús no pierde la paciencia con nosotros: las palabras de la oración con la que él nos ha ensenado a orar nos están siempre esperando, como los muros familiares de la casa paterna. Podemos volver a pedir a Jesús desde lo hondo de nuestra pobreza: “Enséñanos a orar”.... y él volverá a respondernos, como si fuera la primera vez: “Cuando oréis, decid: ‘Padre nuestro”...vivid de nuevo la experiencia que Dios es ternura y acogida incondicional, atreveos a llamarle: Abba, Padre...:”

16: Mt 5, 43-48

¿Amar a los enemigos? ¡Eso es algo imposible! Así pensamos, creyendo que ese perdón tiene que nacer de nuestro corazón de piedra. Pero Jesús está convencido de que lo imposible para nosotros comienza a hacerse posible porque llevamos en nuestros genes la condición de hijos. Y es el Padre, cuyo amor es tan pródigo como el sol y la lluvia que iluminan y fertilizan cualquier campo, quien nos contagia su modo de amar. Se trata entonces de acudir al seno maternal de Dios para que nos haga renacer a ese amor parecido al suyo.

17: Mt 17, 1-9

Inmediatamente antes de la escena de la transfiguración, Jesús ha anunciado su pasión, como un recuerdo de la imposibilidad de separar los aspectos luminosos de la existencia de momentos oscuros, el dolor del gozo, la muerte de la resurrección. La contigüidad de las dos escenas parece comunicarnos la convicción pascual de que el inundado de Luz es precisamente aquel que consintió en atravesar la noche de la muerte y accedió a la ganancia por el extraño camino de la pérdida.

21: Lc 16, 19-31

Una parábola para hoy: cada vez hay mas individuos, grupos, pueblos o países enteros yaciendo a las puertas del primer mundo, distraído con el consumo, el confort, la seguridad o el bienestar, La inquietud o la preocupación por los demás llega a desaparecer, atrofiada por el egoísmo. ¿A favor de quienes nos situamos? podemos preguntárselo hoy al que propuso esta parábola y pedirle que no nos permita quedarnos del otro lado de la puerta, ajenos a la existencia de los que hoy siguen siendo “Lázaro”.

23: Lc 15, 1-3, 11-32

Podemos imaginar “el día después” del hijo menor, una vez pasada la “resaca” de la fiesta; imaginarle madrugando y presentándose ante su padre, dispuesto a todo, deseando demostrarle su amor y su agradecimiento, haciendo suyas las palabras dirigidas a su hermano mayor: “Padre, todo lo mío es tuyo....” cada uno de nosotros somos ese hijo, su historia es nuestra. Si estamos inquietos por volver a casa, Jesús nos descubre como mucho más cierto que el corazón de Dios está infinitamente más inquieto por encontrarnos a nosotros.

24: Jn 4, 5-42
La alusión a Jacob, el dueño del pozo, trae a la memoria la escena en la que éste vio en sueños una escalera que unía el cielo con la tierra, “lo de arriba: con “lo de abajo”.  La mujer llega al pozo y habla de “cosas de abajo”. Pero lo imprevisible la está esperando junto al galileo sentado en el brocal del pozo, que le habla de las “cosas de arriba”: el don, un agua que se convierte en manantial vivo, la promesa de una sed calmada para siempre. Y el encuentro con él hace de ella una verdadera adoradora.

(tomado de Palabra y Vida 2008, Publicaciones Claretianas )

Dolores Aleixandre rsc
provincia de España Sur

 

 

Last Updated ( 09 Apr 08 )
 

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