foco: Servicio social en la cárcel de Kinshasa Imprimir E-mail
01.05.05
Interior de la cárcel de Luzumu, donde estaban los presos ya condenados a varios años, sobre todo para trabajar en el campo y liberar un poco la cárcel de Kinshasa.
Nuria  en el pabellón cerrado, con el director y un seminarista.

En la cárcel de Kinshasa - oficialmente «Centro de prevención y de reeducación de Kinshasa » (CPRK) - hay cerca de 2.800 presos, militares o civiles, unos en estado de prevención, otros ya condenados. El edificio esta ahora bastante bien porque tuvo que ser rehabilitado par Kabila padre porque a su llegada fue completamente saqueado. Algunos presos tienen cama pero la mayoría duermen sobre una colchoneta, estera, e incluso, pagne o tela.

La cárcel da comida una vez al día y no en gran cantidad. El que no recibe nada de la familia puede enfermar fácilmente por falta de defensas. A veces hay alguna excepción y reciben algo más. Para la salud hay dos médicos y muchos enfermeros/as pero las medicinas tiene que comprarlas el preso o su familia. De vez en cuando llegan medicinas pero fácilmente pasan a las familias de los mismos responsables de la salud.

Yo estoy en un equipo formado por religiosas de diferentes congregaciones: Dominicas, Cristo Jesús, Loreto, Sagrado Corazón. Nuestro servicio, actualmente es un servicio social. Ante la, situación, con la ayuda de la Cruz Roja Internacional, podemos dar un complemento de maíz, azúcar y aceite a los mas débiles. Aunque Bernadette, la Dominica enfermera que coordinaba el grupo, murió en Octubre, procuramos continuar, bajo la dirección de dos Centres de Salud de la archidiócesis, el cuidado de los tuberculosos y de los enfermos mentales. Tenemos también un servicio de biblioteca.

Está, además, el grupo de Pastoral formado por varios sacerdotes, seminaristas, algunas religiosas y laicos. Procuran asegurar la Eucaristía, o la celebración de la Palabra en todos los pabellones, también la preparación a los sacramentos. Nuestro grupo se reúne con este una vez al mes.

En el equipo nos repartimos el trabajo: cuidado de enfermos o malnutridos, seguida de dossiers, biblioteca... Hay mil otras cosas que se podrían hacer pero no nos llega la vida. Mi trabajo consiste, sobre todo, en seguir el dossier de los pobres porque los que tienen dinero se arreglan fácilmente. La corrupción, en el terreno de la justicia, es terrible. Empiezo par pasar par los pabellones para ver los problemas que tienen y luego voy a los tribunales para ver, con los magistrados o sus secretarias, como va cada preso, para evitar que los olviden o que intenten sacarle un dinero que no tienen. i Cuántos, sin nuestra ayuda, podrían haber muerto en la cárcel olvidados de todos!

De todos modos estos agentes de la justicia son muy amables con nosotras e incluso nos agradecen nuestro servicio. Muchos errores pueden comprenderse también por el estado de desanimo en que se encuentran, debido a sus salarios de miseria (a los secretarios dicen que les van a aumentar a «22 euros» !!!). De vez en cuando organizamos para ellos jornadas de reflexión para procurar que el evangelio vaya entrando en sus vidas.

Puedo decir que los mismos presos también nos evangelizan como, por ejemplo, el que yo veía coger siempre los servicios mas desagradables y que contestó a mi pregunta: « así reparo el mal que he hecho». La pena es el gran numero que no nos permite dedicar mas tiempo a la escucha y al dialogo con cada uno.    

 

Ma. Nuria Sánchez de Ocaña rscj
Provincia de la Republica Democrática del Congo

Última modificación ( 23.02.07 )
 

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