Celebración de los 100 años de llegar a Colombia de las rscj Imprimir E-mail
01.01.08
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El acontecimiento que hoy hemos venido a celebrar es la llegada el 30 de noviembre de 1907 de las nueve Religiosas del Sagrado Corazón, venidas de Francia y desembarcadas en Puerto Colombia. Su travesía por mar duró 17 días.

Las circunstancias de la salida de su país eran dolorosas. En 1901 se proclamó la ley Rousseau que exigía a todas las Congregaciones Religiosas convertirse en instituciones del Estado, o si no, perderían el derecho a enseñar. Las Congregaciones que no se ajustaran a esta ley, serían disueltas; si se quedaban en Francia, perderían su identidad de Congregación Religiosa. Solo se podía impartir una educación laica.

La superiora general del Sagrado Corazón Reverenda Madre Digby no transigió, rechazó la secularización y escribió a la Congregación diciendo que Dios concedía gracias especiales a quienes afrontáramos guerra y persecución y añadía: “No apreciemos más nuestras casas que a nuestro Señor“ 

El cierre de nuestras casas empezó en 1903 y terminó en 1907. Las Religiosas fuero expulsadas una por una, 2.500 en total y les iba llegando la hora del envío a tierras lejanas; así se fundaron más de 40 Comunidades del Sagrado Corazón en el extranjero.

Las Hermanas llegadas de Francia, continuaron su camino por el Magdalena hacia Bogotá donde se radicaron y fundaron el primer colegio a petición del General Rafael Reyes, presidente de la República de Colombia por medio del ministro plenipotenciario de Colombia en París, el General Jorge Holguín a la Madre Josefina Digby, superiora General

Pasaron 63 años y la Comunidad regresó a Barranquilla donde nos radicamos en el barrio Cevillar en 1970 para continuar siendo levadura en la masa, manteniendo un entusiasmo renovado, gratitud acrecentada y creciente generosidad para que el carisma de Magdalena Sofía: LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR de un Dios misericordioso, bondadoso, tierno, se extienda, se comunique, y sea leído y descubierto en nuestras actitudes y vivencias.

Hacemos nuestras las palabras de nuestra Provincial Hermana Marta Eugenia Pérez: “Hoy hacemos memoria e estas valientes mujeres llegadas hace 100 años y hacer memoria es recordar la historia de una vida, contemplar el crecimiento de una semilla que se ha ido revelando y que es árbol frondoso, descubrir, recocer y agradecer las raíces que han hecho posible el hoy.

Inés Calle rscj

 30 de Noviembre, 7.30 p.m. en el muelle de Puerto Colombia

Con alegría llegamos en dos buses al muelle, otros en diversos transportes… amigos, amigas, exalumnas de Bogotá y Medellín, profesores de la Cruzada Social, 5 niñas de San José de Saco, representantes del barrio La Cordialidad, personas de la Parroquia de Santo Domingo.

Llevábamos 9 antorchas, representando a las religiosas Francesas que llegaron allí hace 100 años. Bajamos con alguna dificultad hasta la playa, estaba oscuro, nos organizamos en círculo, iluminadas por las antorchas más  pequeñas que se repartieron allí.

Iniciamos con un recuento histórico leído por Inés Calle, como fundadora de Barranquilla en 1.970. Luego Margarita leyó la carta enviada por Clare para esta ocasión, en seguida Alicia hizo alusión al fuego que iluminó el nacimiento de Sofía, al fuego que se inició en Amiens en 1.800, hasta llegar a América con Filipina y sus compañeras, para venir a Colombia en el corazón de estas 12 religiosas, valientes y generosas, que dejaron a Francia para avivar en estas tierras el amor al Corazón de Jesús.

Les dimos un fuerte aplauso, y también a nuestros amigos y amigas  que nos acompañaban en esta noche tan especial. Aplaudimos a este pueblo Caribeño que nos ilumina con su, sol, su mar, su  brisa refrescante en esta  tarde.

Se leyó el salmo 126, “El Señor ha estado grande con nosotras y estamos alegres”. El Padre Mario Luján leyó el evangelio de Mateo 11: “Te alabo Padre porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a lo pequeños… aprendan de mi que soy manso y humilde de corazón”.

Mario comentó muy brevemente el evangelio y propuso que algunos/as expresaran que había significado la presencia de las religiosas para ellos/as. Hubo testimonios sinceros, de corazón. En seguida entonamos el canto a Magdalena Sofía.

Nos dirigimos a un Kiosco cercano al muelle, allí nos sentamos para recrearnos con una cumbia muy bien interpretada por 6 exalumnos de la nocturna de la Cruzada.

Se repartió un refresco, la papayera nos animó a bailar a todos y todas. Fue momento de alegría, hermandad, entusiasmo.

Regresamos sintiendo que nuestro corazón ardía con la presencia, el recuerdo de tantas Religiosas del Sagrado Corazón que entregaron sus vidas en esta tierra Colombiana”.

 

Alicia Merizalde rscj

 


Última modificación ( 01.01.08 )
 

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