foco: Preparación a los Sacramentos; Ezatlán Imprimir E-mail
05.07.05
Trudy con una familia en el día de la Primera Comunión
Con Norma
Carlos
Rezando con gestos

Una llamada que escucho en Etzatlán es la de los niños y adultos discapacitados que no han podido recibir los Sacramentos porque no pueden seguir un curso regular de preparación.  Maestras y padres llegan pidiendo ayuda.  Estos niños tienen un sentido intuitivo de la Presencia de Dios y son personas sumamente buenas.  “Quiero hacer mi Primera Comunión”,  “Quiero comulgar y quiero a Jesús”.  Ellos ya conocen a Jesús como Amigo.  La mayoría puede aprender cantos sencillos y oraciones con gestos.  En general les gusta colorear y sencillamente estar juntos, sentirse aceptados y tener éxito.  Es sorprendente ver cómo se comunican unos con otros.  Algunos solamente pueden aprender a través de dibujos, y de la alegría de encontrarse en la pequeña capilla donde tienen lugar las clases.  Saben que Jesús está ahí, con ellos.

La mayoría llega con una experiencia de frustración (porque no pueden leer, o escribir, ni son capaces de aprobar los exámenes escritos de la Escuela de la Fe).  Algunos tienen problemas de comportamiento porque no saben cómo manejar sus sentimientos al no lograr tener éxito;  otros son sordo-mudos o ciegos (estos niños son con frecuencia  muy inteligentes). Otros nunca han tenido una oportunidad como esta, pues se ve que aprenden rápidamente y de manera autónoma.

Para entrar a esta clase especial, cada uno necesita asumir que va a tener éxito: esta clase es solamente para alcanzar éxito de una manera u otra. ¡Que regalo y maravilla poder mirar a niño tímido que se siente excluido darse cuenta que aquí puede tener un verdadero éxito!  Al momento en que saben  que esta clase es para ellos, con un amor incondicional y con una gran acogida, comienzan a crecer, y sus sonrisas llenan el ambiente.

El pequeño rancho con animales y con jardines flores de muchos colores les proporciona un entorno donde se sienten a gusto.  Un niño que no podía hablar quiso tomar en sus manos una hostia grande de papel con un dibujo de Jesús sobre un lado.  Sus padres me avisaron que su hijo podría romperla, pero el niño tomó la hostia de papel y la besó con reverencia. Una adulta que no habla, al momento de acercarse al Sagrario, señaló con el dedo diciendo,”Jesús, te quiero”.

 

Trudy Considine rscj
Provincia de Estados Unidos
Comunidad de Ezatlán, México

Última modificación ( 17.10.05 )
 

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