"Así habla el Amén" PDF Print E-mail
03 Jan 08
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Sophie Maille rscj

“Amén es una palabra hebrea que quiere decir "ciertamente", “verdaderamente”, “seguramente". Es realmente si, y no “así sea", como se solía traducir al final de algunas oraciones.

La raíz hebraica significa firmeza, solidez, seguridad. Al ser usado como respuesta, proclama que as verdadero todo lo que se acaba de decir: lo ratifica.

En el Antiguo Testamento

Los 150 salmos están divididos en cinco libros, al final de los cuales hay una doxología. El Salmo 150 es todo él una doxología final, en la cual se invita a todos los músicos y a todos Los seres vivientes a alabar a Yahvé.

Al final de los cuatro primeros libros leemos lo siguiente:

”¡Bendito sea Yahvé, Dios de Israel desde siempre hasta siempre! ¡ Amén! i Amén ! (Sal.41 (40), 14,)  

"¡ Bendito sea su nombre glorioso para siempre, toda la tierra se llene de su gloria! ¡ Amén! i Amén ! (Sal. 72 (71), 19)

"¡Bendito sea Yahvé por siempre ¡ Amén! i Amén !" (Sal 89 ( 88), 53)

i Bendito sea Yahvé, Dios de Israel por eternidad de eternidad de eternidades Y todo el pueblo diga ¡ Amén! Sa!.1 0ó ( lo5), 48.

En todas estas doxologías el “ Amén" proclama la grandeza del Señor,

En el libro primero de las Crónicas, David alaba a Yahvé y entrega a Asaf y sus hermanos un cántico compuesto en porte por los salmos 90, 105 y 106, Termina diciendo:

“Bendito sea Yahvé, el Dios de Israel, por eternidad de eternidades", y todo el pueblo dijo “Amén", y alabó a Yahvé (1 Cro. 1ó,3ó).

En el libro de Tobías, su hijo y su esposa Sara, en la noche de bodas oran al Señor: "Bendito seas tú, Dios de nuestros padres y bandito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos,  bendígante los cielos y tu creación entera por los siglos todos.

Tú creaste a Adán y para él creaste a Eva para sostén y ayuda y para que de ambos proviniera toda la raza de los hombres, Tú mismo dijiste: ' No es bueno que el hombre se halle solo; hagámosle una ayuda semejante a el. Yo no tomo a esta mi hermana con deseo impuro, mas con recta intención. Ten piedad de mí y de ella y podamos llegar juntos a nuestra ancianidad'. Y dijeron a coro: ..” Amén, Amén" (Tb.8,56-58).

Casi al final del libro de Judith, e! Sumo Sacerdote Yoyaquim, e! Consejo de Ancianos y los habitantes de Jerusalén vienen a saludarla por su hazaña de haber cortado !a cabeza de Holofernes, liberando as! a su pueblo:

"Todos a una la bendijeron diciendo: ' Tu eres la exaltación de Jerusalén, tu el orgullo de Israel, tu la suprema gloria de nuestra raza. Al hacer todo esto por tu mano has procurado la dicha de Israel y Dios se ha complacido en lo que has hecho. Bendita seas del Señor Omnipotente por siglos infinitos', Y todo el pueblo respondió: ¡Amén!" (Jdt-I5, 9 - lo).

Otro sentido más severo tiene el Pentateuco para ratificar el rechazo del pecado. En Números, el sacerdote conjura a la mujer de quien desconfía su marido y le hace beber aguas amargas: si ella es inocente quedara impune, pero si ha pecado, el sacerdote pide se cumpla en ella !a maldición. .. Y !a mujer responderá: "Amén, Amén", ( Nm. 5, 22).

En e! Deuteronomio hay doce maldiciones para transgresiones diversas: la lista incluye idolatría, faltas contra los padres, delitos sexuales y varios delitos sociales, como torcer el derecho del forastero, el huérfano o la viuda matar a traición  aceptar soborno por quitar la vida a un inocente. Es como una recitación, en que cada frase empieza por "maldito", "Y todo el pueblo dirá: 'Amén'" (Ct. 01. 27, 14 - 2ó).

En la tercera parte de la profecía de Isaías hay un texto notable que va más allá de la ratificación de una alabanza y es posteriormente subrayado por el Apocalipsis:

“pero a sus siervos les dará un nombre nuevo tal que, quien desee ser bendecido en !a tierra, deseara serlo en el Dios del Amén, y. quien jurare en la tierra, jurará en el Dios del .Amén..:' (Is. ó5, 15 b - 1ó a).

Díos se compromete libremente, se mantiene fiel a sus promesas; es el Dios de la verdad: esto significa el titulo “Dios del Amén”: Dios fiel y veraz.

En palabras de Jesús
Con frecuencia aparece en los Evangelios " Amén" en boca de Jesús, traducido normalmente como “en verdad”, o “se los aseguro". Así, en el sermón del monte en San Mateo, dice Jesús hablando de la ley:

“No piensen que he venido a abolir la ley los profetas. No he venido a abolir sino a darle cumplimiento. Si, se los  aseguro: el cielo y la tierra pasaran antes que pase una I o una tilde de la ley sin que todo suceda.” (Mt. 5, 17-19)

Igualmente en otros textos que expresan una decidida afirmación: "Les aseguro: todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo y todo lo que desaten en la tierra quedara desatado en el cielo. Les aseguro también que si dos o tres de Uds. Se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que esta en los cielos. porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt, 18, 18 - 20),

Cuando se traduce al español "les aseguro" el griego utiliza la palabra hebrea "Amén"..

Con la misma expresión aprueba a los que se acercan a el con humildad de corazón:

"En verdad les digo que los publícanos y !as rameras !legan antes que Uds. al Reino de los cielos" (21,31).

Y de María, que ha sido criticada por derramar sobre su cabeza un perfume muy caro:

" Yo les a5eguro: donde quiera que se proclame esta Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que esta ha hecho para memoria suya" (26, 13).

En Marcos hay otras afirmaciones. Así, hablando de la fe, dice Jesús: "Yo !es aseguro que quien diga a este monte: Quítate y arrójate al mar y no vacila en su corazón, sino que crea que va a suceder, lo obtendrá" (Mc.11, 23).

Y en la última cena:

“Yo les aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta que lo beba de nuevo en el Reino de Dios" (Me. 14, 25).

Juan lo usa con frecuencia y en reiterativo: “Amén, Amén". A Natanael le asegura que vera los cielos abiertos, ya Nicodemo le dice por dos veces:

"En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios." En verdad, en verdad te digo el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. (Jn. 3, 3. 5).

Hace a los judíos afirmaciones que !os escandalizan: que el Hijo no hace nada por su cuenta sino lo que ve hacer a su Padre; que los muertos oirán su voz y vivirán; que él existe antes que Abraham (ct. 5, 19; 5, 25 ; 8, 58).

Acercándose e! fin de su vida, dice: " En verdad, en verdad les digo: si el grana de trigo no cae en tierra y muere, queda el sólo, pero si muere da mucho fruto" (12, 24). En la ultima cena, cuando ha lavado los pies a los suyos, invitándoles a hacer lo mismo !es dice:

"En verdad, en verdad les digo: no es el siervo mas que su amo ni el enviado mas que el que lo envía, Sabiendo esto, dichosos serán si lo cumplen" (13,16-17).

Después de la resurrección anuncia a Pedro la forma en que va a morir: "En verdad, en verdad te digo, cuando eras joven Tú mismo te ceñías e ibas donde querías; pero cuando llegues a viejo extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tu no quieras" (21, q8).

Muchas veces Jesús habla invitado a creer en la verdad que vino a traernos. San Juan pone en sus labios un llamado supremo poco antes de “su Hora":

“Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no Le juzgo porque no he venido a juzgar al mundo sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien Le juzgue: la Palabra que yo he hablado, esa Le juzgara el ultimo día". (12, 47-48).

En la liturgia cristiana

La palabra hebrea “Amén", heredada del Antiguo Testamento, se introdujo en el uso de la Iglesia cristiana. Se encuentra al fin de doxologías, frecuentemente en San Pablo: en Romanos, Efesios, Gálatas, 1 Timoteo, Hebreos. Aparece también en las dos Cartas de San Pedro y la de Judas.

En efecto, en medio de las Cartas, hay oraciones y bendiciones. Así en Romanos, después de anunciar la futura conversión de Israel, dice San Pablo:

"' ¡O abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios!  i Cuan insondables son sus designios e inescrutables sus caminos! i ¿ Quien conoció el pensamiento de Señor? ¿O, quien fue su consejero? ¿O quien le dio primero, que tenga derecho a la recompensa? Porque de el, por e! y para el son todas las cosas. ¡ A el la gloria por los siglos i Amén." (Rm. 11, 33 - 35).  

Frecuentemente hay un deseo que es a la vez, saludo:

“La gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu (Fil, 4, 23).

Y en la Carta a los Hebreos:

“Y el Dios de la paz que suscitó de entre los muertos Nuestro Señor Jesús, el gran pastor de las ovejas en virtud de la sangre de una Alianza eterna, los disponga con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando él en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por medición de Jesucristo, a quien sea la gloria par los siglos de !os siglos. Amén" (Hb. 13, 20 - 21).

En la Primera carta a los Corintios San Pablo recomienda discreción para hablar en lenguas y afirma que se requiere también el don de interpretar lo que se ha dicho para que la mente no se quede sin fruto. Y dice: " Entonces ¿que hacer? Oraré con el espíritu, pera oraré también con la mente. Cantare salmos con el espíritu, pero también los cantare con la mente. Porque si no bendices mas que con el espíritu i. como dirá 'Amén 'a tu acción de gracias, el que ocupa el lugar de! no iniciado, pues no sabe lo que dices? (1 Cor.14, 15 - 1ó).

El Apocalipsis es el canto de triunfo de la Iglesia perseguida, Es como una gran liturgia, que dice ya en su primer capitulo:

"Juan a las siete Iglesias de Asia. Gracia y paz a Uds. De parte de Aquel que es, que era y que va venir, de parte de los siete espíritus que están ante su trono, y de parte de Jesucristo, el Testigo fiel, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Miren, que viene acompañados de nubes; todo ojo le verá hasta los que le traspasaron y por él harán duelo todas las razas de la tierra. Sí, Amén" (Ap.l, 4 - 7).

En el capitulo 5 una doxología cierra la visión del cielo abierto. También en el capitulo 7 se reitera la adoración de Dios ratificándola con el Amén. En e! capitulo 19 esta unido al Aleluya, celebrando el triunfo de Dios y del Cordero.

Y en el último capitulo hay una repetición final, la ultima palabra de la Biblia:

" Dice el que da testimonio de todo esto : Sí, vengo pronto. ¡ Amén i i Ven Señor Jesús ¡. Que la gracia de! Señor Jesús sea con todos ¡Amén!

El Amén de Dios

El texto de Isaías prepara la atribución del titulo “Amén” a Dios mismo. El Dios del Amén significa el Dios fiel y verdadero que se compromete libremente y mantiene sus promesas.

San Pablo, en la Segunda Carta a los Corintios, acentúa esta línea, al defender la sinceridad de su actuación entre los cristianos de esa ciudad:

"¡Por la fidelidad de Dios que la palabra que les dirigimos no es sí y no!  Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, a quien les predicamos Silvano, Timoteo y yo, no fue sí y no; en el no hubo mas que sí. Pues todas las promesas hechas por Dios han tenido su sí en e!; por eso decimos por el .’ Amén' a la gloria de Dios. (2 Cor. 1, 18 - 20).

Con estos dos textos, llegamos al :

.. Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios" ( Ap.3, 14).

El Amén de Dios es Cristo: por él se realizan planamente las promesas. San Pablo lo expresa a la vez con la palabra “Sí: Jesús, no sólo dice la verdad, diciendo las mismas palabras de Dios, sino que el es la Palabra misma del verdadero Dios, el Amor por excelencia, el Testigo fiel y verdadero.

El cristiano, a su vez, debe responder a Dios uniéndose a Cristo, único Amén eficaz a la gloria de Dios. E! tiempo de Pascua es especialmente indicado para renovarnos en nuestra aclamación litúrgica, en unión con los elegidos del cielo:

“Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, poder y fuerza a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén" ( Ap. 7, 12).

Cuando respondemos "Amén" a la oración cristiana, si lo decimos de corazón, estamos afirmando que es verdadero lo que se acaba de decir, pero mas aun que nos unimos a Jesucristo, el Amén de Dios; que queremos hacer de nuestra vida un Amén.

Margarita Hurtado
Provincia de Chile

 

 


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