España: Pensamientos de una laica Imprimir E-mail
05.09.05

No es otra mi intención que la de compartir con vosotros algunos pensamientos y muchos de mis sentimientos que, tras el encuentro que tuvimos en Barcelona, necesito comunicar a toda la comunidad educativa del Sagrado Corazón. Aquello que a mi parecer nos llenó de gozo, de paz y de vida en común, no puede quedar sólo en aquel lugar y sólo para los que allí nos congregamos.

Expusimos sobre la mesa grandes realidades, compartimos experiencias de vida e inquietudes muy profundas, tanto para laicos como para religiosas. El objetivo del encuentro no fue otro que el de debatir y cuestionar si las comunidades educativas de cada colegio son comunidades de fe. Y en el caso de que así no fuese, o de que se dude de ello ¿qué podemos hacer?

Durante las horas de encuentro y en días posteriores mi cabeza da vueltas y más vueltas a lo mismo y es obvio que no llego a ninguna conclusión, pero.. 

...si está muy claro que para vivir necesitamos comer, beber y dormir, también tengo muy claro que para educar en la fe, vivir en la fe y convivir en la fe tenemos que alimentarnos; y alimentarnos de quien ha probado de esa ?agua del pozo? (como dijo uno de nuestros compañeros), y ese alguien sois vosotras, las religiosas, las que ya desde la Santa Madre habéis creído en este proyecto, habéis luchado, vivido y perdido la vida por esa agua. ¿Por qué no nos la enseñáis? ¿Por qué no nos la mostráis? Porque sin duda sois vosotras las que por vuestro talante, experiencia y opción de vida, mejor lo podéis hacer.

¿Y qué hacemos los laicos?, pues, ¡querernos mucho! ¿y es que no lo hacemos?, sí, sin duda, pero en silencio y desde el anonimato.

Y así nos planteamos, por qué no explicar con más frecuencia y naturalidad lo que nos pasa dentro y fuera del aula.

Por qué no decirnos lo mucho que admiramos a un compañero por su capacidad de trabajo sin límites, su constante esfuerzo o su entrega desinteresada.

Por qué no mostrar el cariño que nos profesamos entre los que convivimos tantas horas codo con codo,... y no esperar a que ese alguien no esté entre nosotros para clamar al cielo lo mucho que le apreciábamos.

Por qué no confesar nuestras limitaciones y debilidades, nuestros conflictos dentro del aula y esos momentos de decaimiento.

Por qué no reconocer las dificultades de nuestra profesión que, como tal, no es un trabajo, sino una opción de vida.

Y por qué no también hablar de la capacidad que tienen los niños/as y jóvenes de nuestras aulas para darnos y llenarnos de vida; y que por sólo uno de ellos vale la pena seguir luchando y es entonces cuando nuestro trabajo cobra su más amplio y pleno sentido.

¿Qué es lo que tiene el espíritu del Sagrado Corazón que tanto nos encandila, atrapa y engancha?

Pili Lobo Olóndriz 
Colegio de Diputación
Barcelona, España

Última modificación ( 14.10.05 )
 

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