Una ronda en busca de los amados del corazón de Dios Imprimir E-mail
04.11.07
0711_focus1.jpgMont St. Michel
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Desde hace casi dos años soy trabajadora social de la asociación “A los cautivos, la liberación”. (web de Francés) Yo trabajo en  el área del distrito 16 (París) con un equipo de 10 trabajadores con salario, y una cincuentena de voluntarios.

Este trabajo alimenta mi fe, me impulsa continuamente  a la conversión y me permite expresar plenamente mi vocación de religiosa del Sagrado Corazón:”Somos enviadas a comunicar el amor del Corazón de Jesús (Const. 10), un amor “tierno y firme”.

La asociación fue creada en 1981 por el Padre Patrick Giros y tuvo buena acogida por parte los poderes públicos. Su finalidad es ir en busca de las personas que viven en la calle o de la calle (sdf, personas en situación de prostitución...) En lo concreto, su acción se realiza por medio de”rondas callejeras”,   servicio de acogida con una tarea de escucha en profundidad,  seguimiento social y sanitario, y programas de  dinamización (vacaciones, visitas culturales...)  

Dos veces por semana, como mínimo, me envían a realizar la “ronda callejera”. Los lunes por la tarde dentro de una caravana y, el viernes por la tarde, con Enrique, un experto contable, padre de familia bondadoso, recorremos a pie las avenidas del Bois de Boulogne. A veces también hago algunas rondas por la mañana en el metro o en las barracas del barrio, (refugios en las zonas periféricas, salidas de ventilación...)  

En estos momentos, nos acompaña y nos guía la figura del Buen Pastor. Se trata de “ir hacia”, con las manos vacías, pero con el corazón en fiesta por los próximos encuentros.

Tejer un lazo que sirva para coser un nuevo punto en esta capa de  humanidad rasgada por las heridas, ensuciada por los clientes, algunas veces manchada por la droga y necesitada de amor, de fidelidad auténtica y de gratuidad real en la relación, y así ser recosida poco a poco. Yo sé que con el tiempo el Señor le dará su verdadera textura y sabrá recomponer sus costuras usadas.

La calle es un río que arrastra muchos sufrimientos, pero en cada  ronda nos quedamos maravillados por el calor de la acogida  recibida y la sed de vivir relaciones verdaderas. La misma autenticidad la hallamos en  nuestros encuentros  de “despacho”.

Tres veces por semana ejercemos el servicio de acogida. Entrevistas individuales que nos permiten realizar gestiones de todo tipo (sanitarias, jurídicas, vivienda...) y estar atentas a por dónde la vida parece abrirse un camino.

Los momentos en que nos cuentan sus vidas, son acogidos como tesoros de confianza... aunque no se trata tanto de acoger al otro, como   de reconocerle. A lo largo de estas entrevistas, nos esforzamos en dejar todo el espacio a la persona. Intentamos caminar a su ritmo, respetar su libertad y, sobre todo, esperar con ella.

El corazón del ser humano se agranda cuando se sitúa más allá de lo que se ve... Detrás de los efluvios del alcohol, la silicona o la máscara, se nos desvela una belleza única.

A partir de aquí, no buscamos resultados “cuantificables”.   Procuramos responder con real eficacia a todo lo que se refiere al acceso a los derechos de las personas, pero el acompañamiento se inscribe en  el campo de la paciencia y del largo plazo

Son muchos los que viven este camino con Cristo.

También proponemos regularmente en la parroquia “oraciones-calle” , o tiempos de peregrinación.

Hay una gran sed espiritual y muchas veces entrevemos la pequeña silueta de María de pie, en silencio, al pie del farol: “Ella nos conduce a Dios al que no nos atrevemos a acercarnos”  (nos dice Laure).

A pesar de todo, a veces, en este trabajo,  la luz vacila; y también hay momentos de incomprensión y de violencia...

Pero ¿no es precisamente cuando nuestra impotencia grita en la lejanía y despierta nuestras noches, cuando se hace oír de una manera más acuciante el eco de Su voz?

Con el oído atento hacia El,  nuestro  corazón se rehace y las ascuas de la esperanza  se encienden de nuevo: de su Corazón traspasado brotan los ríos de agua viva...

Los sauces de justicia sumergen en ellos sus raíces y los más pequeños ven florecer la seguridad  de que son los elegidos de su Corazón.

Rachel Guillen rscj
Provincia de Francia


 

Última modificación ( 09.04.08 )
 

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