Peru: "Estamos bien, gracias a Dios" Print E-mail
01 Oct 07
0710_news1.jpg
El 95 % de las casas ha quedado así.
0710_news2.jpg
No quedó nada!!! Y lo que queda en este momento está esperando ser demolido para iniciar la reconstrucción.
0710_news3.jpg
Este era el templo principal de Pisco, ahora sólo quedan las dos torres, pero la Iglesia viva no se derrumba.
0710_news4.jpg
Celebramos la Eucaristía en la parte posterior a la municipalidad.
0710_news6.jpg
El colegio de las Vicentinas quedó inhabilitado.  Un enorme pabellón de 2 pisos totalmente quebrado.
0710_news5.jpg
Cuán fuerte habrá sido que estas paredes de concreto se han rajado y salido de su lugar!!! Gracias a Dios que el terremoto no fue a horas de clase.

(Familia Canaval Hernández) 

Junto con estas fotos quisiera compartir la experiencia de este fin de semana.

Tuve la oportunidad de visitar a las Hermanas Vicentinas que tienen su comunidad en Pisco (lugar del epicentro). La idea era ir desde el sábado temprano y dormir allá, pero el mismo viernes por la noche nos avisaron que no había espacio, pues la capilla donde ahora duermen todas las hermanas estaba llena y las carpas ocupadas por los jóvenes voluntarios. Así que Beatriz Vila Hermana Dominica del Sagrado Corazón, (enfermera), y yo decidimos ir el domingo en la madrugada.  

Nos organizamos para estar en la agencia de Soyuz a las 4.30am. Cuando llegué al terminal de ómnibus ya había mucha gente, casi todos con el mismo objetivo, ayudar a nuestros hermanos del sur. Emocionaba encontrar grupos de 15, 20 o 10 de jóvenes universitarios, médicos y enfermeras del Ministerio de Salud, o gente del INDECI (Defensa Civil), profesores de colegios, también nosotras, listos a partir, algunos con mochilas y alimento para una semana de trabajo, otros para el día. Había mucho movimiento, los buses salían cada 8 minutos.

Ver la generosidad de tanta gente en día domingo y en lugar de dedicarlo a sus cosas, preferían ir a dar una mano en el lugar.

A partir de Cañete, los estragos del terremoto se dejaban sentir, casas derrumbadas, pista parchada... Llegando a Pisco el panorama era más impactante. Como no se puede usar el puente, pues se han hundido las columnas, pasamos por un camino improvisado. Después de casi 4 horas de viaje llegamos finalmente a la altura de Pisco, bajamos en la Panamericana, los buses ya no pueden ir a su terminal, pues está derruido.

A medida que nos íbamos adentrando en el pueblo, veíamos las casas en ruinas, o algunas todavía no se habían caído, pero muros y columnas totalmente rajados o partidos.  La mayor parte de casas era de adobe, fueron las que quedaron casi completamente destruidas.  Esto ocasionó que en estos últimos 15 días se respire más polvo en Pisco. Al mismo tiempo la creatividad de los peruanos se ponía de manifiesto, pues el negocio de la temporada son las mascarillas y los gorros.  Ya pueden imaginar entre la gente que camina, los pocos carros o mototaxis que circulan y los vientos (paracas) todo lo que produjo.

A medida que entrábamos en el corazón del pueblo, nuestro asombro crecía por la magnitud del terremoto y los estragos producidos. También me sorprendió encontrar casi en cada esquina soldados armados.  

Nadie habita las casas, todos están fuera, algunos en carpas, otros donde los familiares más cercanos, y lo peor todavía hay gente durmiendo a la intemperie.

Finalmente llegamos al colegio de las hermanas. Un local grande.  en el portón había un letrero que decía: "ya no hay carpas". Nos acogió la hermana Miguelina, nos hizo pasar a lo que quedaba de su comunidad, sólo tenían en pie la capillita (ahora es dormitorio), la cocina y el comedor. Nos dijo que había mucho trabajo para clasificar las donaciones, repartir frazadas, ropa y otras cosas. Felizmente tienen tan buena organización que los víveres sirven para las casi 30 ollas comunes que tienen en diferentes lugares a nivel parroquial.

Lo primero a lo que nos invitó la hermana Miguelina fue a dar un paseo por el pueblo para entender lo que había sucedido. Encontramos algunas personas mayores que tenían algunas sillas, mesa, cocina fuera de lo que había sido su casa, preferían quedarse allí para poder ser empadronados y luego estar en la lista de las casas que serán demolidas, es requisito necesario para que puedan obtener un préstamo para reconstruir, o tener una casita prefabricada.

Hay calles que son de sumo peligro porque todavía hay edificaciones totalmente cuarteadas, listas para caerse, pero aún se mantienen tal cual dejó el sismo. Llegamos a la plaza de Armas, sólo queda íntegro un edificio en construcción que tiene unas columnas muy anchas, toda las demás edificaciones irrecuperables: La catedral demolida, sólo quedan las dos torres, el municipio con toda la cúpula partida, el banco de la Nación todavía sigue atendiendo, una dependencia del Poder Judicial destruido, al igual que las galerías, la comisaría, el Reniec...etc. Ahora todo funciona en la misma plaza pero en carpas.

El mayor movimiento era de varones, iban con sus triciclos para recuperar los fierros o las maderas, también algunas puertas.

Mientras caminábamos  uno de los niños que andan sacando todavía cosas de los escombros nos dice "hermanitas les vendo este cuadrito del Señor de Luren", le preguntamos qué necesitaba y le dimos alimentos, se fue contento con comida y cuadro!!!

Conversamos con algunas personas que habían sido víctimas del terremoto y que iban a hacer  sus trámites para la demolición, esto les permitirá dar pasos para tener lo suyo.

 A las 11am estuvimos en misa en el lugar improvisado detrás de la municipalidad. Fue una misa sentida y vivida profundamente El p. Alfonso Barrade, Vicentino, con mucho entusiasmo animaba a la gente a no quedarse de brazos cruzados, que el resurgir va tener lugar cuando todos nos hagamos solidarios y enfrentemos nuestros problemas por sí solos como antes lo habíamos hecho... es verdad que nos hemos hecho famoso en el mundo por una situación dolorosa, pero también ojalá seamos famosos al ver que todos hemos puesto el hombro en esta tarea de reconstrucción, de resurrección. Todo el tiempo exhortaba a la esperanza, dijo: "La iglesia no se ha derrumbado, hermanos, se han caído los muros del templo. La iglesia sigue viva, porque somos nosotros. Serás iglesia sin un templo por un tiempo y para eso debemos purificar nuestra vida cristiana en la mortificación y  en las incomodidades". Todos los servicios de la parroquia siguen funcionando.

Ayudamos a ordenas los donativos que iban llegando por camionadas, también pudimos servir el almuerzo para los voluntarios que ya se alistaban para regresar a sus lugares de origen. En la comunidad había en ese momento 10 hermanas, pero no todas eran de allí, en realidad sólo quedaban 3 hermanas. Sor Ely y Antonieta, las que perdieron la vida en el terremoto (44 años) al parecer quedaron atrapadas entre los escombros al querer ayudar a salir a las personas mayores. Las otras salieron de prisa después de la comunión.  Para ellas sigue siendo un dolor hondo, pues hace 2 años también fallecieron en Puno otras hermanas jóvenes en un accidente de carro. Por el momento están tan llenas de trabajo que no tienen tiempo para hacer duelos internos.

Aún no hay servicio de agua y desague, pues al parecer la red de tuberías ha descendido en 2 metros. Se nota el hundimiento del pueblo, pues hay casas que han quedado con las ventanas a nivel del suelo.

Después de este día intenso, puedo decir que la solidaridad se deja sentir con fuerza, creo que el texto de Mateo 25 se va concretando.... y constato que la Fe no puede con los sismos, que el pueblo entero se ha derrumbado pero la esperanza sigue en pie. El escrito que aparece en un pedazo de muro, el único que quedaba en pie de una de las casas, describe esto, pues en medio de semejante desgracia esa familia expresaba su agradecimiento a Dios por la Vida que aún les regala.

Me quedo con muchos desafíos interrogantes e invitaciones. Pienso en cómo se hará para asegurar comida para todos dentro de algunos meses, hasta cuándo tendrán que vivir en carpas sin servicios de agua y desague a la intemperie? Podrán soportar los niños, ancianos, y madres gestantes estas condiciones?, seguiremos con el mismo entusiasmo para prestar nuestros servicios hasta el final?

Por de pronto yo seguiré yendo con algunas psicólogas al menos cada mes un fin de semana.

Que sigamos esforzándonos por amar más y servir mejor.

“El sismo derrumbará las casas pero no la FE de nuestro pueblo” 

Nancy Durand rscj
Provincia de Peru

 


Last Updated ( 03 Oct 07 )