México, Marigela Orvañanos rscj
Y me pregunto nuevamente si estás aquí o si te has ido para siempre; ¿por qué no te siento como antes?, ¿por qué has callado todo este tiempo?, ¿o será que ya no quiero escucharte?, que he perdido la capacidad de admiración y con ella la capacidad de sonreír.
Hoy como antes me siento vacía, no encuentro a nadie y el mundo no me sastiface, necesito algo más, necesito de Ti y no apareces, ¿dónde estás?, ¿por qué no te veo?
Esta angustia que llega y se queda y que espanta y me estremece es la misma angustia que un día Tú mismo sentiste y ahora la vivo yo pues vivo en soledad y me da miedo mirar hacia el frente y saber que hoy, como ayer y como mañana estoy aquí sin más diversión que estas teclas y sola, interminablemente sola...
¿Por qué no quieres hablarme más?, ¿por qué no me ayudas a resolver mis dudas como antes?, es que acaso te has olvidado de mí o acaso me he olvidado de ti?, si el silencio es más fuerte que la palabra y el vacío es la bandera que encabeza mi lucha entonces hoy quiero gritar que te necesito, que aún te quiero en mi vida, que sin Ti la vida es absurda.
La vida no la entiendo y el mundo parece quererme acabar pero me las arreglo para llegar siempre al final del día y aunque cansada intento pensar y conectar mis sentidos con la esperanza de que este día te vuelva a encontrar y de entonces recupere las fuerzas de antes y la energía y la ilusión y vuelva a soñar y a creer que mi existencia tiene un para qué y que no ha sido simplemente resultado de un evento fortuito en un tiempo correcto; y aquí me tienes nuevamente y tú no estás conmigo.
Otro día más que se consume al fuego lento del tedio y la rutina, nada sucede o tal vez sucedan tantas cosas que ya no soy capaz de asimilar pero ahora todo parece normal pero con un cierto aire de melancolía y de tristeza, un pintor ha decidido ponerle un tono gris al cuadro de la vida y los matices rojos decidieron tomarse un merecido descanso.
¿No ves acaso que mi alma tribula entre el ayer y el hoy?, ¿entre lo que fue y no es?, ¿entre el hubiera, el fue y el quisiera? Y Tú guardas silencio, el silencio más ruidoso que jamás haya escuchado y que ensordece hasta el tímpano de mi esencia y ves que caigo y que me duele, ves que lloro y que me enojo y mi fe se derrumba pero no te siento, de alguna manera sé que estás ahí, tocando a la puerta de mi corazón y pidiéndome que te deje entrar pero no puedo sentirte, no puedo escucharte y lo único que me queda es la certeza de la promesa que me hiciste cuando al escuchar tu palabra supe que te estabas dirigiendo a mí.
Falta el amor. Faltan las ganas de vivir y le falta a la vida el para qué que la sazona y falta el talento y el orgullo y sobran las riquezas y la fama y aún sigue faltando lo esencial y la vida se burla de mí con sus ansias de poder y su flaqueza de querer y una vez más y por no perder la costumbre me cuesta trabajo respirar.
Quiero salir y correr, gritar y soñar, volar y observar, oler, querer, jugar, brincar, quiero arriesgar y perder, sentir y amar pero llega la noche y no tengo las fuerzas para hacerlo y el desgane me tumba en la misma habitación que se ha convertido ya en mi más fiel consejera y confesora. Ningún secreto, ninguna ley, ninguna regla sólo un algo que me duele y que me hace llorar, llorar de rabia y llorar de angustia, llorar de miedo y llorar de amor; te busco, te necesito, te grito y te reclamo pero parece que mi voz tiene un eco que se pierde en los minutos y nuevamente vuelve el silencio, el doloroso silencio del que no encuentra, del que quiere y no puede, del que sueña y sufre, el silencio del que pide ayuda y calla su dolor.
Si los sueños no son más que vagas ilusiones y los deseos se transforman en utopías y nada más entonces ¿cómo vivir cada día y esperar que algo maravilloso suceda tras un parpadeo rápido?
Marieli de los Ríos
México D.F., México
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