La Marcha de los niños vivida del Espíritu del Sagrado Corazón Print E-mail
01 Aug 07

Del 7 de mayo al 18 de Junio
Puerto Iguazú – Misiones a Plaza de Mayo, Buenos Aires
Buenos Aires, Argentina

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Durante doce días  500 niños recorrieron 4600 kilómetros de paisajes y realidades hasta llegar a Plaza de Mayo. Marcharon por cinco provincias para denunciar que “El hambre es un crimen” y exigir que no haya “ni un pibe menos” a causa de la pobreza. Fueron alrededor de 400 y estuvieron acompañados por los educadores populares que día a día construyen con ellos una realidad distinta en los barrios más inhóspitos “de un país hecho de pan” en el que “la mitad de los niños menores de 18 años son pobres.

El voluntariado del Sagrado Corazón ha sido la sede para nuclear a las organizaciones religiosas que participaron de la marcha bajo el lema “El hambre no es voluntad de Dios”.

Mientras iba transcurriendo, reflexionamos y elaboramos estrategias para trabajar  la temática desde los colegios, las parroquias, los grupos donde cada uno hace la propia apuesta con la vida.

Nos propusimos tareas conjuntas y preparamos el recibimiento de la llegada de la Marcha a Buenos Aires.

Vivir esta odisea, este enorme desafío de construir un andar comunitario desde lo que significa el Corazón mismo de Jesús, nos puso en la sintonía del sueño de Dios, de ese contribuir con presencia y acción a la reconciliación del mundo, con ese amor primero donde las posibilidades eran las mismas para todos, donde Dios no hace distinciones y se abre generoso con ese latido que marca el ritmo de los que caminamos en su amor.

El hambre, más aún cuando la vida empieza a gestarse y a descubrir el curso de la historia, heredada de injusticias y de tantas luchas silenciosas y silenciadas, duele en las entrañas de Jesús y por eso duele en las nuestras como una herida que urge sanar. Y sanar esa herida es “estar” ahí donde nos convoca desde el contexto donde vamos a encontrarnos con Él, donde le hablamos, donde lo escuchamos.

Dejarnos atravesar y reconocer que lo que pasa “nos pasa” y juntarnos con otros nos va haciendo ganar en esperanzas, nos va provocando el encuentro con el Resucitado, el que caminando a nuestro lado sigue haciendo arder nuestro corazón cuando nos habla de las cosas de su Padre.
Las hermanas mayores se sumaron al paso para saludarnos y adherir con sonrisas de aprobación y de alegría. Nos saludaban agitando sus manos al costado de la calle.

Ver a nuestros niños y a nuestros jóvenes caminando deseosos de justicia y de verdad, buscándose en el corazón del otro nos hace creer que un mundo mejor es posible, que hay en quién creer, que Dios está besando esas vidas y que vale la pena abrazar este proyecto amoroso que nos propone Jesús y reza en estas palabras el Movimiento Nacional de Los Chicos del Pueblo:
    Encontrarnos para que no se nos caigan niños “acabaditos de nacer”, para imaginar el amor o cucharitas que revuelvan la taza caliente de la mañana. Sí, juntarnos para diseñar la nueva utopía “airosos como las alas”.

Graciela Pappalardo
Secretaria Provincial de ARU

Reflexión:

0708_rscjnews_2.jpgNi un pibe menos  

(30% de chicos arriba de la línea de pobreza)


El colectivo que no me paraba, todo el día trabajando, el jefe que cada vez por obedecer más me exige más, todo lo que me falto hacer y peor lo que me falta. Así llegamos a casa.
Por suerte están los chicos, -¿Cómo les fue?- y sigo el vuelo directo a dejar las cosas. Falta un rato para cenar, me pongo a mirar un poco de televisión, me distraigo. Y a la mesa.
Que rico el guiso en invierno, compartiendo lo que fue de nuestro día, y el guiso caliente cada vez más rico, hasta que no hay más hambre. Los platos; el mantel; la tele; el baño; que hermosa la cama; leo un poco; apago la luz.

Así o similar son nuestros días.
Si quieren llamémonos clase media o alta, o con suerte. Hay otras formas de vida, o de subsistencia. El 70% de la población total del país menor de 18 años está viviendo bajo la línea de pobreza. No come, o mejor dicho a veces; o poco. No disfruta de sillones ni de guisos calientes, acostumbrados al frío y/o al calor, a las enfermedades y al dolor, la piel manchada, la panza vacía, pero el corazón con una luciérnaga que no sabe cómo ni por qué, pero quiere seguir encendida.
En un país donde el hambre de todos se podría acabar en 24hs, nos resignamos a ver como un par de empresas, y un Estado que las apoya, permite que el hambre de 9 millones y medio de chicos sea una demanda necesaria para que su mercado siga funcionando. Ni un centavo más ni un chico menos.

Seguimos siendo un “granero del mundo”, hoy ya no a disposición de países europeos o de Estados Unidos, sino del mercado mundial. Esto se puede revertir. Con políticas de Estado firmes y concretas, donde el protagonismo pase por hacer y no por salir bien en la foto de campaña, el hambre y la pobreza pueden acabarse. Es nuestra tarea exigirlo, porque si un solo chico no tiene una infancia asegurada (desde la educación, la salud, la familia), es semilla de un árbol “sin frutos”.
Es nuestro deber como personas no dejar caer a nuestros iguales; que tengan las mismas posibilidades. El no pensar, el ser “subversivos”, el callar, ya pasó y lo tenemos que afirmar y reafirmar. Porque una sociedad sin conciencia es una sociedad muerta. Millones de infancias con hambre (y todos los trastornos físicos y psicológicos que esto conlleva) es el entierro aceptado de una sociedad.
No cabemos nuestra propia tumba, no dejemos que decidan por nosotros.

Franco Rossi
Voluntariado "Mano a mano por la Vida"

Last Updated ( 01 Aug 07 )
 

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