Niña de Cúcamo
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Doña Felipa sembrando con su nieto Toñito
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Temas: Conny Mateos rscj con el grupo de mujeres
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Marieli de los Ríos, Ceci Rivero Borrel rscj, Maricruz Trigueros (novicia), Reyna González rscj, Marigela Orvañanos rscj y Chela Cervantes rscj
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Durante la semana santa, Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús: Graciela Cervantes, Cecilia Rivero, Marigela Orvañanos, Maricruz Trigueros, Celia Salinas apoyan el grupo de las Familias Misioneras de San Luis Potosí. Es una experiencia sumamente enriquecedora, pues la familia completa vive una semana santa en comunidades rurales, compartiendo la vida con la gente.
Algunos de ellos nos narran su experiencia:
Ojalá todas las personas pudieran vivir una experiencia de misiones. Estoy con mi familia en Cúcamo, San Luis Potosí, México. Han sido unos días maravillosos; es encontrar a Cristo a cada momento: en la naturaleza, en un anciano, en una sonrisa. Regreso con el corazón lleno de gratitud, amor, ejemplo, alegría y esperanza. Gracias personas de Cúcamo, Gracias Señor por sentir tu cercana presencia.
Maggie Labarthe de Garcín, mamá misionera
Aquí he redescubierto el amor de Dios en cada uno de los diferentes rostros y situaciones de mis hermanos.
Tomás Delgado, papá misionero
Yo experimenté una semana de convivir con todos. Es muy divertido y tienes amigos.
Tomás Delgado hijo, 8 años
A mí me gusta venir a Cúcamo porque aquí hay flores y porque hoy comí arroz
Pablo Delgado, 4 años
Cúcamo, pequeño poblado a una hora de la ciudad de San Luis Potosí, pueblo de mujeres solas, pueblo de emigrantes, al que uno llega con la intención de aportar, de animar, de predicar y de compartir y después de unos días, uno sale y regresa animado, enriquecido y predicado en el sentido de que se encuentra a Cristo de una forma muy sencilla y simple, sin la necesidad de acudir a grandes catedrales. Él está en su sencillez y en su mirada, en su entrega y en su amistad. ¡Gracías Cúcamo! Porque siempre estarás en mí.
Ricardo Garcín Vertti, papá misionero
Para mí las misiones son un regalo maravilloso, porque la gente es muy amable, generosa y alegre, dan entre ellos mismos y además el lugar es hermoso. Es una oportunidad que no debemos desaprovechar porque aprendemos muchísimo de todo, en especial de Dios y yo espero que todas las familias, niños, señoras, señores y misioneros disfruten de este regalo de Dios.
Marían García Labarthe, 8 años
Pensar en vivir una semana santa en la cual pueda ser sal y compartirme, no se puede hacer en la ciudad... llegar a vivirla plenamente, sólo con la gente sencilla del campo, compartir y acompañar es una manera sencilla de descubrir el amor infinito de Jesús, no en las estructuras, ni en las formas, sino aquí en la sencillez de las personas que son felices con lo que la tierra les da y en la confianza plena del Señor Jesús, aquí sólo aquí he tenido un pleno encuentro con Jesús. Gracias comunidad de Cúcamo, San Luis Potosí.
Silvia Bueno de Arizabalo, mamá misionera
Para mí las misiones son una gran oportunidad para convivir con gente que necesita de nuestro apoyo, nuestra fe y nuestra alegría; pero muchas veces siento que ellos nos dan alegría, más de la que nosotros les damos. También es una oportunidad de aprender más de la gente y más de Jesús. Es una súper experiencia, de que te dan la fuerza para seguir haciendo las cosas y te dan ganas de seguir viniendo. Lo que he aprendido de esta semana santa, es que la necesidad de ayudar al momento de ver a las personas con sus problemas y necesidades cada días más grandes.
Sofía Arizabalo, 15 años
Silvia Arizabalo con un muchacho de Cúcamo en la celebración de la Vigilia Pascual
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Una casita de Cúcamo donde viven dos ancianitas
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Las familias misioneras en la casa de Doña Felipa
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Pablito jugando con Rubén
Fotos: Marigela Orvañanos rscj
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