Pat con un niño aborigen
 |
Los diecisiete años que he trabajado con personas aborígenes en Redfern, se han convertido para mí en un microcosmos de los problemas aborígenes a nivel nacional.
Señalando sólo dos ejemplos entre muchos: en la pequeña zona de cuatro calles conocidas como el Bloque, los jóvenes se van perdiendo progresivamente en la cultura predominante de la droga, ya que primero han “fracasado” por muchas razones en las oportunidades educativas que tuvieron.
Los incidentes de abusos de niños reflejan lo que está ocurriendo en muchas comunidades aborígenes, como en la de Cherbourg en Queensland.
Miriam  | Joven con diseños tradicionales aborígenes  | |
Estos dos problemas, nacidos de la injusticia histórica y de los horrores coloniales, se plantean hoy día como inmensas barreras que impiden el bienestar de este pueblo con tantos dones.
El racismo es insidioso y aún continúa. La discriminación, los prejuicios y el racismo institucional están muy extendidos, impidiendo el desarrollo personal y comunitario. Quizás lo más dañino de estas actitudes por parte de los no aborígenes es el racismo benigno de los que quieren “ayudar”. En este caso las personas indígenas son tratadas como objeto de compasión o como simples receptores de asistencia social. Las cosas están empezando a cambiar, porque los jefes aborígenes hacen frente a los problemas y organizan estrategias eficaces para ir resolviendo los problemas arriba señalados. Dos ejemplos muy buenos son el de Linda Burney, la primera mujer indígena en la historia del parlamente de NSW y la Srta. Scrymgour, la primera mujer indígena en un ministerio (Territorio del Norte). Otro ejemplo es el de Vickie Walter y Carol Messer quienes iniciaron la Fundación de “Abriendo las Puertas”. Como parte integrante del apostolado católico aborigen en Melburne, esta fundación hará posible que los niños y los jóvenes aborígenes puedan continuar su educación gracias a la ayuda financiera que genera este proyecto.
El papel de los amigos no indígenas es el de sostener y animar todas las iniciativas. Pero sobre todo reconocer y respetar las cualidades evidentes de este pueblo, y de forjar una relación de igualdad y confianza mutua en y a través el Corazón de nuestro Dios. Estos son los objetivos e ideales de la comunidad de la Calle Carolina.
Patricia Ormesher, rscj
Provincia de Australia-Nueva Zelanda