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Corporación Pilares de Esperanza y Colegio del Sagrado Corazón de Apoquindo
Les voy a contar que fueron tres días veloces e intensos en los que vivimos las colonias, con el calor que caracteriza a Santiago durante los meses de verano y en medio de la alegría de haber celebrado Navidad recientemente.
Cada una ya se imaginará todo lo que supone estar con aproximadamente 70 jóvenes de 15 a 18 años que unidos por un fuerte deseo de compartir la vida con 200 niños y niñas cada mañana llegaban a la escuela María Luisa Sepúlveda, al lado de nuestra población, cada día con nuevas expectativas y el material casi listo, quisiera quedarme en esto de “llegar”, porque este año fue algo diferente, desde la comuna de Las Condes llegaba un grupo y desde la población Parinacota otro… llegaban y se hacían un gran equipo, en el cual se reconocían las diferencias, aunque sin embargo, no era aquello lo que primaba sino los comunes ya mencionados, el deseo de vivir en unidad, con un mismo espíritu y deseos comunes.
Y sin más preámbulo, lo que quiero compartir con ustedes, creo que no puede ser mejor expresado sino es por los mismos protagonistas, las y los jóvenes que participaron esos días, uniendo “mundos”, creando puentes, haciendo una humanidad más justa:
María José Iglesias, alumna de IV medio:
“Primero fuimos de visita nosotras a Parinacota, a conocer el lugar y la gente con la que íbamos a trabajar, cosa que nos dejo muy motivadas. Después fue la gente de Parinacota que iba a trabajar con nosotras a nuestro colegio y así empezamos a preparar las colonias. Estábamos muy ansiosas y a la vez como con miedo de no saber a que íbamos exactamente. Llego el gran día y partimos todas, llegamos a Parinacota y nos empezamos a organizar, cada una/o con su pareja esperaba a los niños. el primer día fue agotador y un día de mucho calor, que casi no daban ganas de ir al otro día, pero después de descansar bien, y como ya habíamos entendido bien la forma de trabajar y nos habíamos adaptado, fue un día increíble, nos reímos y vimos a los niños/as pasarlo bien, disfrutar con simples cosas y entregarnos tanto cariño, que todo el calor y el cansancio quedaron de lado y nos dieron mas ganas de volver al otro día. Llegó el ultimo día y nos despedimos de los niños, cerramos estos tres lindos días que habíamos vivido; quedando con la sensación de que valió la pena ir, uno dice que va a entregarles cariño a los niños y a entretenerlos; pero al final son ellos los que te dan mucho mas, te enseñan cosas, y te demuestran el doble de cariño, quedando nosotras quizás mas felices que ellos, y haciendo de esta experiencia, algo increíble.
Magdalena Lagos y María Paz Heusser alumnas de III medio:
Para nosotras, fue una de las experiencias más increíbles que hemos tenido dentro y fuera del colegio. Trabajar con gente a la que no estamos habituada, a veces de distinto pensamiento, pero con un mismo fin, nos enseñó a crecer un poco más. Conocer la realidad en la que viven las otras personas nos llevó a crear conciencia del entorno en el que nosotras vivimos, y unas ganas de entregarle lo mejor a los niñitos/as que iban a ir a las colonias. Los horarios no fueron los más cómodos, pero eso ayudó a que la gente se comprometiera, y estuviera la que realmente quería estar, así se formó un muy buen grupo del cual siempre “sobró” entusiasmo y ganas de ayudar y compartir.
Los niños llegaron de a poco, pero por distintas razones el grupo aumentó. De partir con "2" niños en un grupo que debía ser de 10 o hasta 15, se llegó a convertir horas más tarde en “5” niños, y al día siguiente los 10 ó 15 niños que teníamos calculado, llegaron. Con ellos creamos vínculos y a la hora de despedirse fue muy triste, saber que quizás no los volveríamos a ver, pero aun así perduraba el cariño en nuestros corazones, y hasta el día de hoy, ese cariño sigue y siguen las ganas de volver a realizar esta experiencia.
Ángeles Walker, exalumna del colegio:
Para mí, este año, las colonias de verano fueron una instancia más especial que cualquier actividad “social” realizada anteriormente. Ya que mi motivación para este año, honestamente, no era necesariamente el ir a compartir con los niños sino, más bien, el hecho de ser de las “privilegiadas” que podían compartir durante los tres días que duraban las colonias, con la comunidad de hermanas que vivía en el lugar, y poder vivir la experiencia desde otra perspectiva. Las colonias se realizaron en una fecha que para mí, alumna de IV medio en ese entonces, era muy especial. Era tiempo de PSU, yo lo único que quería era desconectarme y ocupar mi tiempo en otra cosa, es por esto que me llamó tanto la posibilidad de estar con estas sabias mujeres, y poder aprender un poco de su vida. Pero aquí me di cuenta, que no era posible dejar las colonias como algo secundario, porque la gente que participa en ellas, ¡también es parte de su vida! Y menos mal que no lo hice, no dejé aparte las colonias, ya que pude unir estas dos opciones de la mejor manera, el hecho de estar en la población día y noche, me hizo darle un sentido a las colonias que no tenía presupuestado. Ver y sentir de alguna forma, como era esta vida tan distinta a la mía y tomarle un cariño especial a cada niño/a con el que crucé las más simples palabras, cada vez confirmaron más, que uno recibe más de lo que da. Y que esos miles de abrazos y besos pegotes, no se van a olvidar nunca más.
Catalina Rébora Ábalos, alumna de IV medio:
Formar parte de las colonias fue muy importante para mi, cuando nos contaron sobre el proyecto, que se iba a realizar en una población, Parinacota y que íbamos a trabajar en conjunto con las personas de allá me encanto la idea. Cuando ya se acercaban los días teníamos distintas reuniones muy interesantes como de ir a conocer la población para saber mas sobre el lugar y viceversa ellos conociendo nuestro colegio, esos encuentros, la acogida de ellos hacia nosotras hicieron que creáramos una unión para poder tener un mejor trabajo, y fueron esas preparaciones previas las que hicieron que en parte las colonias fueran un éxito ya que todos teníamos un mismo objetivo.
Teníamos todo muy bien organizado para que resultaran lo mejor posible y yo creo que así fue, todos estábamos con la mejor disposición, y a los niños/as se les notaba que estaban felices y muy entusiasmados participando en cada actividad que se les presentara. Las colonias superaron todas mis expectativas frente a lo que yo pensaba y volvería a repetir esta experiencia una y otra vez.
Fernanda Salinas, alumna de IV medio:
Mi experiencia en colonias fue increíble, hubo una gran cantidad de cosas que me marcaron, como por ejemplo el gran apoyo que había entre todos los voluntarios, si se veía alguien cansado lo ayudábamos, muchas veces se daba que no conocías a algunos de ellos pero cuando veían que ya no podías mas te daban el apoyo para seguir, otras persona importantes e indispensable son los niños, que tienen una energía increíble, que son capaces de entregarte cuando mas lo necesitabas, era un intercambio totalmente conveniente por que cambiabas cansancio por una gran sonrisa que te llenaba de energía y te obligaba a pararte y seguir.
Quede con una sensación de admiración muy grande por esos niños tiene una capacidad de conformarse con algo tan mínimo que cada vez que me decían ¡¡gracias!! Me tenía que preguntar ¿qué tanto pude haber hecho para merecer un gracias a cambio? Fue una experiencia que volvería a repetir muchas veces mas por que tengo la esperanza de que esos niños y nosotras tengamos un futuro mejor.
recogido por Olivia Oyarzún rscj
Provincia de Chile
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