Anhelamos su Espíritu
Si necesitamos un don, entre los dones del Espíritu, ese es la paz. La anhela nuestro corazón y los lugares violentados de nuestro mundo. Frente al miedo que nos lleva a cerrar fronteras y a establecer divisiones...el Espíritu nos busca para enviarnos a conciliar. Su tarea principal es la de hacemos hombres y mujeres capaces de perdón: de amar a las personas tal como son y de hacerles presentir su propia belleza.
¿Como vamos nosotros a poder retener pecados a nadie si Jesús pasó por la historia perdonando, si no se los retuvo ni a los que le truncaron la vida? El toque de atención no es para que retengamos sino para que demos el don anchamente, sin medida; pues de balde lo hemos recibido también nosotros. Es como si Jesús quisiera decirnos: "el amor necesita de vosotros para conciliar la realidad. Si os dejáis perdonar y perdonáis esta corriente fluirá, se extenderá; pero si ponéis defensas no podrá pasar, el cauce se retendrá, y no podrá llegar en vosotros y a través de vosotros, allí donde mas falta hace"
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No podemos desear un mundo mas reconciliado si no trabajamos cada uno por obrar esta reconciliación adentro y para ego necesitamos sentimos de la misma pasta humana que los demás. Acoger en el corazón el don de la paz para poder afrontar la vida con humildad, con la posibilidad de que aparezcan en ella realidades que creíamos superadas, no para culpabilizarnos sino para recorrer el camino con ternura, paciencia y confianza.
Hace unos años una amiga me decía que por mucho que lo intentáramos nunca llegaríamos a amar tan libre y generosamente como Jesús y le di la razón, pero me impresiono descubrir que lo que se nos regala es el mismo Espíritu que a el le llevó a amar así. ¿Por que no podría llevarnos también a nosotros si nos dejamos?
Mariola López Villanueva rscj
Provincia de España Sur