Rosario Valdeavallano rscj, Provincia de Peru Imprimir E-mail
01.04.07
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Rosario en el Sur Andino
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Rosario (d), Blanca Asensi, Donna Collins (Comisión Sophia)

Me hice en los Andes y a su gente me debo
No me gusta escribir sobre mí ni que me tomen fotos. Escribo este articulo pues no puedo negarme después de vivir con la encargada de la pagina web un tiempo de comunidad internacional en Roma, donde compartimos inquietudes, desconciertos y felizmente también sueños, experiencias vividas y cariño. Haber hecho parte de la primera fase de la Comisión Sophia es un capítulo de mi vida que no podré borrar, tocando mis límites y la extensión y complejidad del mundo y de la Sociedad, pero convenciéndome una vez más que sus intuiciones y objetivos esperan el dinamismo que le insuflemos desde cada rincón de nuestras vidas y apostolados. ¡Y mi empeño seguirá por ahí! Apasionada e indesmayablemente defender la justicia, la paz y la integridad de la creación como educadora ¿podríamos tener mejor programa acaso?

Y ahora paso a lo último, que siento como lo más definitivo también. La vuelta a un mundo andino donde trabajé antes por más de treinta años de doble intensidad. Después de trabajar en Colegios privados del Sagrado Corazón y de estudiar para maestra, el primer pasito de cambio fue en el Colegio Sagrado Corazón de Jaén (1970), con jóvenes más rurales y con una proyección a los Caseríos y a la ciudad, haciendo también una primera experiencia de educación popular, alfabetización y teatro con adultos. 

A raíz del terremoto y aluvión en el departamento de Ancash, tuve la dicha de participar durante tres años en un proyecto de la Conferencia de Religiosos con grupos mixtos de laicos/as y religiosas/os, que nos regaló con una vida inserta y un contacto privilegiado con la población damnificada, no sólo por la catástrofe natural, sino también por la historia. Gran remezón en mi cabeza, entrañas y extremidades... nunca he caminado y cabalgado tanto, en todo sentido.

El viaje interior también fue una especie de terremoto que me aferró más a un Jesús presente, fortaleza y dulzura, exigencia y compasión permanentes. Pero también estableció una “adicción” incurable por el pueblo pobre tan querido. Fui encargada de una Parroquia sin cura desde más de 20 años y la vivencia de comunidad cristiana, de organización popular y de reconstrucción de las viviendas y de la vida misma  marchaban juntas.


Esta etapa no se vio libre de conflictos. Los intereses de los grupos de poder chocaron con nuestra forma de trabajar y empezaron los ataques al ver que la gente crecía en iniciativas y alternativas innovadoras. Lamentablemente, el Obispo que llegó al segundo año de la experiencia acabó con lo comenzado por la CONFER y anticipó nuestra salida.  Fue la ocasión para sumergirme en el Surandino y el Cusco. Treinta años de compromiso cristiano consecuente y entusiasmada creatividad colectiva a nivel de Iglesia y de sociedad civil. No puedo extenderme y sería larguísimo contar, pero entiendo que debo dar cuenta de qué hacía ahí metida una RSCJ. Estuve sola más de 20 años compartiendo la comunidad cristiana con religiosos dominicos y laicas, trabajando en la pastoral de conjunto y en el esfuerzo por poner al hombre y la mujer andinos “de pie”. Formación regional de animadores cristianos en ocho jurisdicciones eclesiásticas, animación del Instituto de Pastoral Andina, trabajo en la Granja-Escuela Pumamarka (“internado indígena” y empresa productiva para autosostenerlo) y en Comunidades Campesinas de el vasto territorio de Calca y Urubamba, en el departamento de Cusco. También trajo conflictos y acusaciones hasta de terrorismo, cuando los terroristas nos amenazaban de muerte permanentemente. Murió el “Arzobispo de los pobres” en el Cusco y el sucesor vino con decisión de limpiar su jurisdicción de “comunistas”. Más de 27 agentes pastorales salieron en un año. Nuestra Comunidad permaneció a través de ONGs que fundamos: el Centro Bartolomé de Las Casas y la Asociación ARARIWA (“vigilante” en Quechua), la Asociación Ayuda a la Niñez (trabajo con niños/as de la calle) y una de segundo nivel: la Coordinación Intercentros de Investigación, Desarrollo y Educación (COINCIDE). Junto con líderes regionales, creamos y activamos el Comité de Defensa de los Derechos Humanos de Cusco, que tuvo mucha gravitación en los años de la violencia. En los 90 se inicia un proceso de descentralización en el país, que el 92 destruye la dictadura de Fujimori.

En esos dos años, Fanny Cebreros (nuestra provincial) aceptó que participara en el primer Gobierno Regional con un cargo de dirección de la política social. Pero fue una oportunidad de empujar concertación y participación popular que me enseñó muchísimo, a la vez que testimoniábamos el amor y la centralidad de los más pobres en un trabajo de “emergencia para emerger”.

Intempestivamente, el 1995 se presentó el pedido urgente de asumir la conducción del Instituto Superior Pedagógico Tupac Amaru de Tinta (Canchis, otra provincia de Cusco). Y me lancé sin dudar, ya que ARARIWA había crecido y madurado para defenderse en el futuro...y aquí había que impedir que 900 estudiantes rurales y quechuahablantes perdieran sus estudios por la clausura de la institución, formadora de docentes de zona extrema de pobreza. Una grave crisis y desgobierno la afectaba y la Provincia me lo solicitó. Aventura no exenta de dificultades de toda índole, pero sellada por la alegría más auténtica y sencilla. Fue también la oportunidad para volver a vivir en una comunidad RSCJ cuando el 1997 vinieron tres hermanas. De aquí salí otra vez por aceptación de nuestra provincial, Pilar Cardó en ese momento, para formar parte del Gobierno de Transición con una responsabilidad nacional en el Ministerio de Educación, a la que renuncié 20 meses después por incompatibilidades políticas... y ya con el pedido de Clare Pratt rscj, nuestra Superiora general, para estudiar Inglés (que agradecí mucho a la Provincia de Australia-Nueva Zelanda) antes de iniciar la Comisión Sophia  en Roma. Pocos mesecitos para despedirme del trabajo y de la vida cotidiana serrana....¡pero felizmente para estar de nuevo acá desde Agosto de este año!

Tendría que decir alguito del “principio”...De unos padres profundamente cristianos y fuera de serie, de un hermano y cuatro hermanas (la mayor del Opus Dei y Milagros RSCJ), de cinco sobrinos y una sobrina nieta que todavía no conozco, difíciles de presentar por exceso de personalidad y originalidades. Sólo contar una anécdota que me encanta, porque lo dice todo de mi madre, actualmente acabadita a sus 92 años. Hace un tiempo, al enterarse de dificultades por mi estilo de vida y las incomprensiones que entrañaba, se imaginó que iba a dejar la Congregación. Su “fe de carbonero” que siempre afirmó, le inspiró una solución para su dilema y una genial expresión de lo esencial, diciéndome después de rondarme un poco: “Hijita, si algún día tienes que dejar de ser esposa de Cristo, ¡te las arreglarás como sea para seguir siendo su amante!”. Sólo eso trato de ser, porque una cosa es cierta: ¡¡El es lo máximo!!

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Bueno, si preguntan por datos: Nací en Lima el 1943 y entré al noviciado a los 16 años en Chorrillos. Me “ensamblé” en Cusco y aquí me gustaría acabar mis días en la tierra, porque gracias a Dios la vida nunca acaba.

“Si alguien dice que soy una mujer feliz, libre y apasionada, le pueden creer.”

“¡Cómo no emular a Sofía diciendo: Por una sola de estas niñas se puede dar toda la vida!”


Rosario Valdeavallano rscj
Provincia de Peru

 

 

Última modificación ( 02.04.07 )
 

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