Unos meses en el sur acoge (Gran Canaria)
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Continuamente entran pateras. Nosotras aquí casi no nos enteramos o lo hacemos, como todo el mundo, a través de las noticias de la TV y del periódico. Lo que si vemos es el continuo aumento de colorido intercultural en las calles de Vecindario.
He podido trabajar unos meses en el Sur Acoge. Si, este que tenemos debajo de casa. Me tocaban des tareas: la recepción y la limpieza del local (dos experiencias, sobre todo la segunda, muy nuevas para mi.)
Aquí vienen a parar los que quieren arreglar sus papeles (hay servicio jurídico), los que necesitan trabajo, alimentos o información sobre la tarjeta sanitaria (eso corre a cargo del trabajador social) y par supuesto, loss que necesitan con urgencia manejarse con el castellano, clases de apoyo, o incluso ayuda psicológica.
Y como ocurre con todo en la vida, ha habido luces, sombras, inquietudes, preguntas, certezas y ambigüedades.
Tal vez lo más gratificante fue precisamente la acogida. Sentir que ese pequeño espacio en el que estamos metidos, se transforma en "acougo". Ese lugar en el que las personas vengan de donde vengan, no son nunca ilegales ni sin-papeles, sino únicamente personas con toda su vulnerabilidad, pero también con su fortaleza y su capacidad de decidir "a cuestas". En el Acoge pueden explicitar sin miedo dificultades y angustias, alegrías o rayitos de claridad. Se atreven a expresar sus "pordentros" que a veces van tan cargados de frustración y miedo.
Gratificante también ver a los niños jugar entre ellos en la "sala de espera" (lo entrecomillo porque el nombre es demasiado sonora para tan poco espacio y menos mobiliario) Juegan sin fijarse en los colores ni en los idiomas ni en las culturas, a veces irreconciliables. Tal vez el juego sea una de las actividades mas universalmente humana.
Sombras, también muchas. La principal, descubrir los engaños y falsas promesas. El verdadero "efecto llamada" -concepto que los políticos usan como arma arrojadiza contra sus adversarios- es probable mente el enriquecimiento de unos a costa de otros. Unos (de aquí y de alía que prometen paraísos y cobran par ello. Otros que se lo creen y "venden todo lo que tienen" a cambio de un "tesoro" que se les convierte en pesadilla. Es cada vez mas frecuente la historia de los que vienen con promesas de trabajo, casa, vivienda e incluso coche... y acaban sobreviviendo o sin-viviendo en tareas tan antiguas como la prostitución y sucedáneo.
Además de las luces y las sombras también inquietudes, dudas y preguntas. Algunas tienen que ver con el "dar fácil" del que a veces hacemos gala y que acaba provocando que mucha gente se dedique a la picaresca de recibir siempre, sin dar nada a cambio. Me pregunto que hacen algunos con tanta ropa o juguetes, apropiándose de todo lo que pueden, sin pensar en los que vienen detrás. Me interroga par que hay muy pocos que se ofrecen voluntarios para cuestiones tan importantes como traducir a los que vienen de su propio país...
Y hay también algunos pre-juicios que la experiencia va convirtiendo poco a poco en juicios, aunque no sean generalizables -sí, ya se que es una pena- Ocurre sobre todo cuando se trata de determinados colectivos que a menudo vienen exigiendo que se les de todo "YA". Y gratuitamente. Como si lo común en nuestra autonomía canaria fuese tener la vida fácilmente solucionada. O aquellos otros que vienen pidiendo alimentos pero no aceptan un trabajo...
Como yen la historia de luces y sombras, de trigo y cizaña, parece que es tan humana que va repitiéndose en todos los lugares.
Hace unos días he dejado el Sur Acoge y mis tareas de recepción y limpieza. Estoy agradecida par "tanto bien recibido". Par todo lo que les he contado que fue regalo gratificante y lo que aun se me ha quedado en el tintero; por lo que se me ha ensanchado el corazón y lo que se ha acrecentado el espacio de mi tienda... pero también agradezco todo lo que he aprendido de las ambigüedades de otros y de las mías propias; el continuo descubrimiento de mis dificultades y miedos...en este caso dificultades y miedos ante personas a las que algunas veces logro integrar en un sano "nosotros" evangélico, pero otras muchas se me quedan todavía siendo "ellos", mas cercanos cada vez, pero todavía diferentes.
También agradezco mi equipo de trabajo: un buen equipo porque trabaja unido - no es tan fácil eso- y un buen trabajo además el que realiza cada uno.
Toña Monzón rscj
Provincia de España Sur
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