
Paloma (d) en Viena
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Paloma (d) en la conferencia NGO DPI, Nueva York
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Natural de Pamplona, España, Paloma vive en Viena y trabaja en la Academia Social Católica de Austria.
El paso nuestro de cada día
La Academia Social
Desde 1990 trabajo en la Academia Social Católica de Austria, y prácticamente a través de mi actividad en ella se articula todo mi quehacer. Es una institución de la Conferencia Episcopal creada en 1956 con motivo de una carta pastoral social que entonces tuvo un valor pionero en relación con la línea de acción que luego abriría el Concilio. La academia fue creada para "profundizar y transmitir la doctrina social de la Iglesia". Desde su fundación, la dirección ha estado encomendada a los jesuitas, así que podéis haceros idea de la espiritualidad que la inspira. Por otra parte, los jesuitas abordaron esta labor en estrecha colaboración con gente de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) y ello ha marcado con fuerza la identidad de la institución. Nos dedicamos al análisis y al estudio, y a la vez trabajamos en acompañamiento y formación de adultos no solo dando cursos y seminarios, sino también participando en proyectos sociales o lanzando proyectos propios, tales como, por ejemplo, la red en favor del salario ciudadano en Austria, o el proyecto "inversiones éticas" con el que estamos intentando, por una parte, lanzar ese debate en la sociedad austriaca y, por otra, ir formando grupos de gente que quiera invertir sus ahorros a partir de determinados criterios.
Ecumenismo y trabajo en red
Colaboramos con movimientos eclesiales -escríbase iglesias en plural, pues existe una red ecuménica muy activa de la que formamos parte. También cooperamos con ONGs si bien estas a veces tienen escaso o nulo interés por lo religioso. Pero no importa. Aquí, como en todas partes, supongo, las líneas de de limitación en el trabajo social y en la lucha contra la exclusión, no suelen coincidir con perfiles confesionales. El moverse por los otros es también un "movimiento que se demuestra andando" (Santiago 2, 18). También estamos en contacto con políticos, casi siempre del área local, que en los municipios es donde mas se esta luchando aquí por políticas de acción contra la exclusión social.
Llegada a este punto me doy cuenta de que estoy poniendo demasiado guapa a la academia. Pero ¿que le vamos a hacer? Así la percibo. Creo que es una institución en la que la gente, un equipo peculiar, plural y variopinto, se esfuerza de verdad por su aportación a un mundo mas justo y solidario. Y no solo con palabras o proyectos de trabajo. Ese espíritu se manifiesta también en la estructura interna de toma de decisiones y en las cuestiones económicas. Tal y como se desenvuelven las cosas en este país -acentuación creciente de líneas políticas neoliberales, supresión o recorte de fondos sociales, a lo que se suma un fuerte descrédito de la iglesia católica que viene de largo- hace tiempo que habríamos dejado de existir si no fuera por la organización interna de cooperativa que tenemos.
Desde que acabe la tesis en 1996 me dedico a la investigación social, concretamente a cuestiones de vida familiar y exclusión, muy particularmente a la integración de inmigrantes. Como la mayoría de mis compañeros, combino ese tipo de trabajo "sesudo" con la pedagogía de adultos, en los últimos años muy concretamente con cuestiones relacionadas con las TIC (tecnologías de la información y comunicación). Las TIC no me interesan primariamente desde el punto de vista metodológico, que también, sino ante todo como ingrediente de nuestra vida cotidiana actual, que esta influyendo en nuestras percepciones y comportamientos, modificando nuestros sistemas de participación política y abriendo tantas puertas como nuevas brechas en la cohesión social.
Agradezco mucho poder combinar la reflexión y la praxis. Con el tiempo cada vez he ido siendo mas consciente de que el saber, al menos el reconocido socialmente, entraña poder. Pese a ello, siempre me ha parecido importante esforzarme par comprender el mundo que me rodea y aprender de quien puedo oír (o leer). No hay experiencia sin reflexión. Abordar procesos complejos u opacos, esforzarse par entenderlos algo mejor y pasar a otros la información decisiva, esa que concierne factores que están marcando nuestra vida -es decir, el estudio- me parece un servicio como otro cualquiera. Poder buscar con otras personas, acompañarnos recíprocamente, buscar el contacto directo con quienes tienen que vivir desde situaciones duras e injustas, intentar una comunicación no solo desde lo que pensamos, sino desde lo que somos, procurando crecer juntos - es decir, la pedagogía con adultos - es un servicio que agradezco poder prestar. La pedagogía nos humaniza. o no es pedagogía.
La pasión de lo posible
El obispo Gaillot expresaba el obrar social cristiano como "la pasión de lo posible". Porque sin pasión por la vida y por el "nosotros" del Padre nuestro, se va cerrando la puerta a la utopía para abrírsela al posibilismo y, a la postre, a una indiferencia mas o, menos bien maquillada. Lo posible, porque igualmente perjudicamos ese "nosotros" cuando nos empecinamos en vivir de sueños que no soportan la menor
confrontación con la realidad, cuando por irreflexión sentamos falsas prioridades, cuando en nombre del "hay que" machacamos sin darnos cuenta las necesidades o prioridades de otros. Alimentar la pasión de lo posible es vivir en permanente búsqueda de respuestas hoy válidas y mañana Dios dirá. Desde esta perspectiva una manera de rezar con el Padre nuestro es pedir también: "el paso nuestro de cada día muéstranoslo hoy".
Paloma Fernández de la Hoz rscj
Provincia de Europa Central
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