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01.06.05



El trato con los pobres ha cambiado mi vida

?Por una oración humilde y por la contemplación de Jesús pobre en  el evangelio y en  los pobres de hoy, aprendemos a abrirles nuestro corazón, a ponernos a su servicio, a compartir sus aspiraciones de dignidad humana y hace nuestra su causa, a descubrir lo que nos anuncian del evangelio, a reconocer en ellos el rostro de Cristo sufriente?.  Const.55        

Este número de las Constituciones se ha hecho realidad para mi en mi trabajo del dispensario en el que cada día, me encuentro con cantidad de sufrimientos físicos o morales, de lucha por la vida, de resignación? pero también de amor, de confianza y de acudir a Dios.

Entre las 7 de la mañana y el mediodía pasan por mis manos más de 200 personas: bebés, niños, jóvenes y viejos, mujeres y hombres. Todos tienen prisa y cada uno quiere ser escuchado y querido. Esto es lo más importante para ellos, porque en Egipto, hay tanta gente que es difícil estar atento a cada uno. Por lo tanto, en Daïrout, como en todo el país, se busca la honradez y esperan que se les cure a un precio asequible, porque estas pobres gentes no tienen bastante dinero. En Egipto, muchas multinacionales, venden muy caras las medicinas, lo que está muy lejos del alcance de los pobres, mientras que las medicinas fabricadas en el país son más baratas y son las que nosotras usamos. También nosotras  hacemos pomadas y colirios que no son tan caros.

Debido al tracoma, una enfermedad de los ojos que puede llevar a la ceguera y que se debe a la falta de limpieza y a la cantidad de moscas que hay, cuidamos de manera especial estas enfermedades. Hace unos años, mientras curaba a una mujer mayor casi ciega, me dijo: ?Sólo pido un rayito de luz para ver mi camino, no pido otra cosa?? Esta frase se grabó profundamente en mi hasta el día de hoy, y pido por ella frecuentemente.

Vienen también con muchas quemaduras. Las mujeres hacen la cocina y el té sobre un infiernillo de petróleo, incluso en el suelo, y los niños al jugar los tiran y caen sobre ellos. Por esto hacemos un trabajo preventivo que empieza a dar fruto. Pero lo peor son las mujeres que se ?dan el fuego? porque no pueden más. La suegra, con frecuencia, les hace la vida imposible. Cada hijo que se casa vive en la casa, la pareja no dispone más que de una sola habitación. La suegra es la que lleva la casa y la que tiene el dinero, o los maridos lo guardan para ellos, y estas pobres mujeres no tienen nada para comprar la comida de  sus hijos

Hace algunos meses me trajeron una pobre mujer pequeñita quemada casi totalmente y que murió a consecuencia de las quemaduras. La habían obligado a casarse  a los 14 años. Su madre había muerto, su padre se volvió a casar y la segunda mujer no quería vivir con los hijos de la primera. El marido de esta pobre chica era viejo y bebía. Le pegaba todos los días. Entonces, no pudo más  y como no quería volver con su padre, no encontró mejor solución que quemarse? eran personas eran creyentes?

Las enfermedades de la piel son más importantes que las enfermedades debidas a la mala alimentación, también a la falta de limpieza y al contacto con los animales, porque frecuentemente las personas y los animales duermen en el mismo sitio por falta de espacio.

Se podrían decir otras muchas cosas? Pero viviendo la realidad, recibiendo y dando es como se comprende bien.

Y a través de todo esto, nos encontramos con gente pobre, pero alegres en medio de su sufrimiento, agradecidas, confiadas y que, a veces sin saberlo, viven los valores del Evangelio.

Al curarles no olvidamos que somos educadoras, que nuestra tarea es educar, por eso, intentamos hacerlo a través de la relación con cada persona

Esta relación con los pobres ha cambiado mi vida? y agradezco a la Sociedad que me haya permitido vivir esta misión.

 

Hedwige de Cadolle, rscj
Provincia de Egipto


 

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