perfil: Teresa Gomà i Ribas rscj, Provincia de España Norte Imprimir E-mail
01.09.05
Teresa (1era fila, izquierda) con su comunidad
Mariola López Villanueva y Elvira Seret (ESS) y Teresa Gomà (ESN) en Joigny.

Alimentar, hacer crecer, defender la vida

No es fácil condensar en folio y medio la vida de nadie. Y aún menos expresar lo específico de la vida religiosa apostólica en nuestro siglo XXI. En muchas cosas es una vida absolutamente normal. Y está bien que así sea. Como otros cristianos, la normalidad se conjuga con una opción clara por Jesús, que de ?normal? tiene bien poco?

Mi jornada empieza cada día a las 6 de la mañana. Digo que me levanto a las 6:00, pero en verdad son las 6:05. Esos cinco minutos son los que me ponen ante la realidad de la vida. Heredé de mi padre el afán por escuchar la radio, por estar al tanto de lo que sucede. No puedo ?bajar? al mundo sin saber cómo late, qué le duele cada mañana. Me mueve una espirtitualidad en la que mundo y Evangelio son inseparables. Ambos se necesitan y se complementan. El Evangelio es toda él buena noticia, y el mundo? ¡anda tan necesitado de ella! Con lo cual cada mañana necesito un espacio largo, silencioso y tranquilo para acoger todo lo que voy a vivir, para pedir por tanta gente que sufre, para escuchar la voz de Dios en medio de tanto ruido. Me identifico con las palabras de Edith Stein cuando escribía: ?Las obligaciones y las preocupaciones del día se acumulan en nuestro entorno en el momento mismo de despertarnos por la mañana, si es que no interrumpieron ya la tranquilidad de la noche.(?) Pero lo realmente importante es no dejarse turbar por ese momento. Mi primera hora de la mañana le pertenece al Señor?.

Hacia las 8h llego al colegio Sagrado Corazón de Godella (Valencia). Soy profesora de Religión y Etica en la ESO y 1º de Bachillerato. El trabajo en el colegio fue una aventura iniciada hace sólo dos años. Feliz aventura porque el aula me ha resultado un hábitat muy natural. En ella vivo con mucho sentido el deseo de trabajar por la justicia. Ayudar a pensar, a tener criterios propios, abrirse al mundo, compromterse con él, es una tarea que me apasiona. Y los adolescentes son permeables y receptivos si se sabe llegar a ellos. No, no siempre lo consigo. Son edades dificiles, pero intuyes esa semilla en crecimiento y sabes que la única tarea posible es alimentarla con cariño y mucha paciencia, sin desanimarse si no se ven los frutos.

Estoy en el colegio buena parte del día. Además de las clases hay otras actividades que me llenan de vida. Una de ellas son los grupos de Confirmación. Invitar al seguimiento de Jesús es algo que me quema en el corazón. Acompañar estos primeros pasos en la fe adulta es una apuesta por la madurez humana y cristiana. Incluso si la mayoría de los jóvenes llegan tan ?verdes? que a veces te preguntas qué hacen ahí? ¿No tienen más mérito aún? Sin referencias en la familia, sienten que Jesús les dice algo a cada uno?¡Inaudito!

Hoy a las 19:00 tengo reunión en Amnistía. Pertenezco al Equipo de Pena de Muerte. Hace ya mucho tiempo que este drama golpea mi conciencia. Poco a poco lo he ido trabajando, estudiando? y ahora puedo colaborar en la lucha por su extinción. Nuestro trabajo es pequeño, casi insignificante, pero esconde la fuerza de la unión de otros grupos y apelantes en todo el mundo. A día de hoy, en la mayoría de países no la pena de muerte ya no está vigente. Es la primera vez que esto pasa en la historia. Vale la pena seguir apostando.

Ya de noche, llego a casa, a mi comunidad. Vivimos en Nazaret, en un barrio en un extremo de Valencia. Somos siete. Todas vamos llegando: de la parroquia, del colegio, de otras actividades? Es la hora de cenar. Hablamos de los trabajos, del barrio, de lo que vivimos. De los chicos más difíciles, de otras hermanas y amigos, de los problemas del barrio? El interés por la vida de cada una nos une y sostiene. Creemos en el milagro de la comunidad y también sabemos sus precios. No siempre es fácil, pero nos sentimos reunidas en el nombre de Jesús. Desde esa ?convocación? superamos nuestras dificultades y apostamos por potenciarnos unas a otras. Creemos que puede ser un signo en un mundo en el que prima lo individual y en el que lo distinto es mirado con recelo. Cierto, la comunidad es un auténtico milagro.

Al final del día nos reunimos en la capilla. Pequeña, sencilla, en presencia de Jesús nos unimos a la oración de tantos otros que no están ahí. Agradecemos, pedimos, o simplemente hacemos silencio ante el Misterio de la vida..

Poco a poco cada una se va a descansar. Yo me acuesto pronto. Mi cuarto es pequeño y procuro vivir con poco. No sé si por austeridad o por realismo de una vida ?itinerante?. De nuevo escucho las noticias. ¡Dios mío!  ¡Mi colaboración en tu Reino es tan poca! Tantas veces palpo la mediocridad en mi misma que esta noche necesito esuchar una vez más la fidelidad de tu promesa: ?Yo estaré contigo para siempre?.

Teresa Gomà i Ribas rscj
Provincia de España Norte


Última modificación ( 12.10.05 )
 

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