Marie-Gisèle Tram rscj
Provincia de Francia
Desde
hace dos años soy contable en Médicos del Mundo. En ese edificio de
cinco pisos, en el departamento 18 de Paris, el mundo entero atraviesa
y habita nuestras paredes.
A qué se debe el que una
religiosa del Sagrado Corazón se halle en medio del mundo profesional
laico, en el cual no se habla para nada de Dios?...
Marie- Gisèle en su despacho en Médecins du Monde
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Colonia de verano, Marsella
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Contable y Religiosa del Sagrado Corazón
Desde hace dos años soy contable en Médicos del Mundo. En ese edificio
de cinco pisos, en el departamento 18 de Paris, el mundo entero
atraviesa y habita nuestras paredes.
A
qué se debe el que una religiosa del Sagrado Corazón se halle en medio
del mundo profesional laico, en el cual no se habla para nada de Dios?
Antes
de entrar en la vida religiosa y después de mis primeros votos, trabajé
durante varios años en un gabinete de expertos contables y también en
una empresa en Grenoble. Estaba dispuesta a cambiar de orientación
profesional si el Señor me lo pedía. Algo resonaba en mi interior como
una invitación, como una promesa a ir « de etapa en etapa ».
Estos
últimos años, después de pasar por Chile, por Roma y por el Tchad, he
regresado a la provincia de Francia con el deseo de volver de nuevo a
las misiones, pero el momento favorable no ha llegado aún. El deseo se
va haciendo mayor y se convierte en una herida que deja mi corazón
asombrosamente abierto a todo.
Esto explica en parte por qué he pedido y buscado trabajar en una estructura internacional como Médicos del Mundo.
Un
día alguien me preguntó: « dónde trabajas? » « en Médicos del Mundo »,
le respondí ; « eres médico ? », « no, soy contable » ; « ah ! », una
interjección que lo decía todo.
Sí, soy contable y religiosa del Sagrado Corazón. Por cierto, acaso es compatible ?, qué hay de apostólico en el trabajo de una contable ?
Durante
los primeros años de vida religiosa he intentado discernir mi dirección
profesional. El tiempo pasa y constato que trabajar profesionalmente,
es decir, estar a sueldo de una empresa o una asociación ejerciendo mi
competencia como contable, me es dado como: Una llamada, Una convicción, Una aventura, Una suerte.
Una llamada
a estar presente sencillamente en un ambiente profesional, ejerciendo
mi profesión de contable. Ser testigo, sin anunciar explícitamente el
amor de Dios ; ser el corazón silencioso pero amante de Dios, en el
mundo turbulento del trabajo. Me siento llamada a vivir en una actitud
de corazón de la cual hablan las Constituciones:... »Allí donde seamos
enviadas, sean cuales sean nuestras tareas, estaremos animadas por el
amor del Corazón de Jesús y el deseo de darlo a conocer...§ 13
Una convicción:
que mi trabajo en el puesto de contable junto a los equipos de MDM
contribuye a la construcción del Reino de Dios y me permite ser
apostólica y educadora. Concretamente: no se trata sólo de permanecer
delante de la pantalla de mi ordenador ; sino que el espíritu con el
que llevo la contabilidad colorea cada carpeta (dossier). Sé que detrás
de las cifras y las cuentas, indirectamente millares de personas
dependen de mi trabajo. Además intentamos establecer una comunicación
viva con las personas que están sobre el terreno, y confieso que
prefiero esos contactos con los administradores que estar manejando
cifras
Una aventura- Un desafío: Convertir las
cifras y las cuentas en algo más apostólico es misión imposible! En
cambio dar a mi trabajo una dimensión de servicio, añadiéndole más
creatividad y poniendo algo más de humor en las cifras y en las
cuentas, es una aventura y un desafío, que desde siempre me ha
fascinado y me apasiona.
Un desafío sobre todo para la vida
comunitaria, para la vida de oración y para otras solicitaciones
apostólicas, dado que hay verdaderas tensiones entre la vida
profesional que llevo y el tiempo que consagro a la comunidad y a mi
vida de oración. Cómo encontrar el buen equilibrio que me permita
crecer en un desarrollo y en una madurez personal y espiritual ?. Ahí
también se trata de reajustar sin cesar y de intentar ordenar y
orientar mis prioridades hacia lo Esencial.
Una suerte:
Tomo conciencia de la importancia de tener derecho al trabajo, de no
estar en paro, palpo la relación inseparable entre el trabajo y la
dignidad.
Suerte de ser entre los empleados de Médicos del Mundo un ladrillo que participa en la construcción de una humanidad mejor
Suerte
también de rozar lo cotidiano, de compartir con otros las tensiones y
las riquezas del mundo profesional. Poder ejercer mi oficio y poner mi
competencia al servicio de una NGO Internacional es una suerte
inaudita. Este trabajo me proporciona una apertura al mundo y una
ocasión de descubrir otras realidades de la vida, otras culturas y más
encuentros. En esto, rencuentro mi ser profundo que os lo quiero
comunicar con este poema :
No pertenezco sólo a un país
Pertenezco al corazón de los que amo.
No soy de un solo sol.
Alargo mis ramas hasta el corazón
De los que encuentro.
No pertenezco sólo a una tierra.
Echo raíces en el corazón
De los que viven.
De autor desconocido.
Ya
veis, la contabilidad sin duda no es apostólica pero es mi profesión, y
me permite hoy, estar más en el corazón del mundo. Mi vocación de rscj
se alimenta de ese mundo del trabajo que me hace crecer en humanidad.
De
todo lo dicho surge una respuesta como evidencia : ser religiosa del
Sagrado Corazón y contable, es contablemente compatible, pero sobre
todo está en profunda coherencia con mi deseo de seguir a Cristo y con
el deseo de descubrir y manifestar el amor del Corazón de Jesús
Marie-Gisèle Tram rscj
Provincia de Francia
Enviada al Chad en septiembre
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