Foco: Refugios provisionales para chicas, Corea Imprimir E-mail
06.02.07
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Poster en el refugio de Didimdol, hecha por una de las chicas.
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Choi Eum Jung y Choi Il Sim con una de las chicas de Motungii.
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Cena en Didimdol: rscj, asistentes y algunas de las chicas.

“La urgencia de las necesidades del mundo, y la llamada de las Iglesias locales, nos exigen respuestas creativas, conforme al espíritu de la Sociedad.”  (Const. 1982, nº 12)

Como una parte integral de la preparación del Bicentenario de la Sociedad en el año 2000, la Provincia de Corea empezó un proceso de discernimiento para dar una respuesta común a las necesidades de la Iglesia local. El servicio de proveer un refugio provisional para las chicas delincuentes y escapadas de sus hogares, era una respuesta concreta a las necesidades urgentes de la sociedad coreana, un servicio que la Asociación de Religiosas de Corea nos pidió emprender.

En las Constituciones está escrito: “participamos en la misión de la Iglesia a través del servicio de la educación… impulsadas por el amor del Corazón de Jesús, buscamos el crecimiento de las personas en su dignidad humana y como hijos e hijas de Dios, a partir del evangelio y de sus exigencias de amor, de perdón, de justicia y de solidaridad con los pobres y marginados.” (nº 7)

Estamos dispuestas a ser la piedra angular para las chicas heridas en lo profundo de su ser que huyen del hogar, de la escuela y de la sociedad, de modo que puedan recobrar su dignidad y encontrar el camino de manera que sean miembros sanos de la sociedad.

La Biblia dice: “La piedra que los constructores rechazaron se ha convertido en la piedra angular” (Salmo 118, 22) Esta es la obra de Yahveh.” Montungii significa en coreano, piedra angular, y el refugio tiene como objetivo ser una piedra angular para las chicas, de modo que sean potenciadas y conscientes de su valor personal, de sus cualidades, para ser formadas y capacitadas para un trabajo, de manera que al final puedan vivir solas como miembros responsables de la sociedad.

Hay muchas razones por las que estas chicas han llegado a esta situación. Aunque algunas tienen problemas personales, la mayoría vienen de hogares donde la estructura familiar se ha roto o no existe. Es raro para una chica escaparse mientras vive con su propia madre. Generalmente estas chicas viven con sus padres y sus madrastras, algunas con las abuelas, otras sólo con su padre.  Muchas de estas chicas que viven con su padre o sin padres, han estado expuestas, no sólo a la pobreza, sino también a la violencia doméstica y sexual. Sufren un gran trauma, y sus historias personales, algunas veces, van más allá de lo que podemos imaginar.

La intervención inmediata en la vida peligrosa de estas chicas, empieza con la oferta de servicios sociales, de ayuda, y continúa como una expresión de la misión educadora de la Sociedad del Sagrado Corazón.

Dando nuestro amor incondicional a estas chicas que han perdido su dignidad y el propio respeto, por las heridas causadas por su hogar, la escuela y la sociedad, las ayudamos a experimentar el amor de Dios, de modo que tengan el valor y la esperanza de amarse a si mismas, y estar abiertas al futuro con posibilidades realistas. Tratamos también de buscar un camino, junto con ellas, para arreglar las relaciones familiares rotas, una herida que ha venido de los problemas tenidos en casa, en la escuela y la sociedad. Trabajamos para la curación de las heridas y nos esforzamos en reconciliar a aquéllas que sufren la separación. Algunas veces, incluso, tenemos una “ceremonia de la vuelta a casa”.

Las RSCJ de la Provincia de Korea están encargadas de dos refugios. Motungii está situado en una amplia casa en las  fueras de Seoul. Es un “refugio-corto-plazo”, permitiendo a las chicas una estancia de tres a seis meses. El número de chicas que viven en el Refugio al mismo tiempo varía. Alrededor de menos de la mitad de las chicas, con el tiempo, vuelven a su casa y/o la escuela. Aproximadamente la mitad de ellas, están entre los 17 y 19 años, la otra mitad entre los 14 y 16 años. El sesenta por ciento de las chicas vienen al refugio por propia iniciativa. Han encontrado Motungii a través de internet (http://www.motungii.or.ko) o a través de otros lugares para refugios. Algunas son traídas por la policía, la escuela u otras instituciones.


El Refugio sigue los principios del trabajo social combinado con una fuerte perspectiva educadora. El refugio Motungii está comprometido a tratar a cada chica personalmente, y está dedicado a ser un lugar para las jóvenes donde puedan  descubrir su propio potencial y habilidades.

Didimdol es un “refugio-largo-plazo”, donde las chicas pueden estar hasta dos años. Cuando deciden hacerlo, firman un contrato en el que expone en líneas generales sus derechos y responsabilidades. Las chicas deciden si quieren mudarse a otro sitio antes de que se cumplan los dos años, pero es decisión suya hacerlo. En cualquier caso, la esperanza es, que la experiencia en el Refugio les ayudará a “recordar que han sido amadas”.

Las RSCJ que están actualmente implicadas en la organización de los dos refugios, nos ofrecen las siguientes reflexiones de su misión:

“¿Qué me da alegría?  Que las chicas encuentran en el Refugio un segundo hogar y una oportunidad para la vida”.

“Cuando encuentro a estas chicas, caigo en la cuenta de que estoy haciendo algo aquí, en este momento. Estoy plantando semillas, no las veré crecer,  pero  creo que ellas crecerán en alguna parte. Como Santa Magdalena Sofía decía, ‘por el alma de una sola niña…’   
“Fallo con un tercio de las chica; ellas vuelven a las calles. Muchas  de ellas hasta me llaman por teléfono cuando están luchando. Y, alguien necesita estar aquí cuando ellas quieren volver”.

“Las adolescentes tienen mucha energía, y pierden su camino fácilmente. Pero cuando encuentran su camino, vuelven en esa dirección y siguen con energía”.

“Tengo que realizar que no puedo ir más allá de cierto lugar, y Dios hará su parte, que las chicas también tienen que poner su parte…”

“Sentí durante mis Ejercicios que Dios me pedía ir a las de corazón-roto, porque yo misma tenía un corazón roto. Un corazón que había sido curado. Una está siempre luchando con las chicas, pero me han recordado que Dios  vino para aquéllos que están heridos… Cuando encuentro a las chicas soy consciente de la Encarnación. No lo entiendo completamente, pero Dios está con nosotras en los de corazón-roto. Así que trato de encontrar su sentido…”

“Cuando nos encontramos con estas chicas por primera vez, sus rostros eran oscuros y cerrados. Según van encontrando gradualmente su camino, se vuelven abiertas… Ellas nos necesitan, necesitan nuestra amistad… Es por esoque estoy aquí”.

“Algunas veces no sé, realmente, por qué yo estoy aquí, sólo porque estas chicas necesitan mi ayuda y estoy aquí para ayudarlas”.

La pregunta, ¿‘Por qué hago esto?’ está conmigo todo el tiempo. Me gusta la juventud, es un regalo de Dios hacerlo,  confío que las chicas tienen muchas posibilidades, confío que Dios las conoce mejor que yo, y El hace Su trabajo”.

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Esta foto de un dibujo hecho por una de las chicas que vive en uno de los refugios, resume su historia, y la de muchas otras chicas:

“Cuando vine, me sentí pequeña y mi corazón estaba oscuro. Pero he crecido, y mi corazón se ha vuelto ligero. Ahora estoy de pie y mi corazón está lleno de amor”.


 





Choi Il Sim rscj, Choi Eun Jung, Kim Jeong Mi rscj
Provincia de Corea

Última modificación ( 06.02.07 )
 

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