Gerardette Philips rscj, Área de Indonesia Imprimir E-mail
01.12.06
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Gerardette Philips rscj y Shanti Fernandes rscj 
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Conversando con una amiga
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Diálogo interreligioso
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En Yakarta, con Ibu Sylvia

Yo, Gererdette Philips, nací en Bhusawal, un pequeño lugar de confluencia de trenes, en el oeste de la India, el 20 de febrero, 1966. Mis padres fueron Cassandra y Ralph Philips. ¿Por qué estos nombres si soy india? La India es una tierra habitada por toda clase de gente, de muchos colores, fisonomías, religiones, tribus y lenguas, Mis propias raíces vienen de diferentes partes del mundo  y encuentran su hogar en la India. Soy la cuarta de cinco hijos. En India tengo un hermano mayor,  con su esposa y tres niños; mis dos hermanas mayores viven con sus familias en Canadá. Mi hermano menor murió cuando tenía 7 años. Cuando yo tenía  16, murió mi padre y mi madre vive en Bhusawal, en nuestra casa de familia, que es la casa de todos.

Como familia, crecimos unidos a Dios y unos a otros. El Sagrado Corazón, María, el Espíritu Santo y muchos santos tenían su lugar en nuestro hogar, no sólo en las paredes, sino también en nuestros corazones. Rezábamos juntos el rosario, íbamos juntos a la iglesia, visitábamos santuarios e iglesias en otras partes de la India y renovábamos la consagración al Sagrado Corazón cada año. Mi madre empleaba maneras sencillas para enseñarnos a amar y mi padre  nos enseño a confiar. Ambos siguen siendo fuertes cimientos de mi vida.

Crecí con tres llamadas que se convirtieron en instrumentos que dieron forma a mi vida. Desde que era pequeña sabía que todas las religiones tienen una riqueza y expresan, de diferentes modos, su relación con Dios. Cuando tenía 3 años, vi esto claramente – un hombre, conocido de nuestra familia, estaba vestido de blanco, con un gorro en la cabeza, postrado en una estera, con sus ojos cerrados y en profunda oración. Esta imagen está grabada en mi memoria y los sentimientos que tuve en ese momento han adquirido un significado más hondo para mí, a lo largo de los años. El trabajo de relaciones entre distintas religiones comenzó en mi infancia de una manera natural ya que algunos de mis amigos  más cercanos eran hindúes y musulmanes. Recuerdo algunos de los juegos que jugábamos y también recuerdo cómo compartíamos mutuamente el Dios en quien creía cada uno.

Mi segunda llamada es a las personas con algún impedimento mental. Cuando tenía 4 años, me di cuenta de que ocupaban un espacio especial en nuestro mundo. Estar con ellas no me conduce más que a un lugar: el corazón -  el centro de nuestra existencia y el sentido de la vida. Me enseñan a vivir y a amar.

La tercera llamada también me llegó cuando era niña. El día de mi Primera Comunión, cuando se nos enseñó a todas a decir: “Jesús, ven a mi corazón”, yo permanecí callada y la monja encargada me preguntó porqué no lo estaba diciendo. Mi respuesta fue: “Jesús ya está ahí, no tengo que pedirle que venga a mi corazón.”A los 8 años, ya sabía que Dios vivía en mí y que mi vida le pertenecía.  Era consciente de que mi corazón estaba habitado por Dios. Varias experiencias con mis padres, mis hermanas y hermanos y mi abuela (que vivía con nosotros) me confirmaron esto. Quería hacerme religiosa para usar un hábito como el de la monja a quien mucho. Sin embargo, cuando por primera vez vi. a una RSCJ en Sophia College, Mumbai, estaba en medio de muchas estudiantes, vestida como ellas, pero era diferente. Cada conferencia dada por una RSCJ tenía un estilo diferente y dondequiera que estaba presente una RSCJ, ¡hacía una diferencia! Quería que mi vida fuera así.... parecer como todo el mundo, pero ¡hacer una diferencia!

Entré en la Sociedad después de graduarme de Sophia Collage y de haber trabajado durante 5 años en el consulado de Oman. Antes de dejar el consulado, me dieron una estera para la oración, una copia del Al Quran y un tasbith (las cuentas que emplean los musulmanes para recitar los nombres de Dios). Estaba segura que todo esto lo dejaría atrás cuando entrara, pero para mi sorpresa, me animaron a que llevara todo lo que tenía, incluyendo el Al Quran y la estera de oración. Todos mis talentos fueron bien aceptados en la Sociedad. Me gustaría, sin embargo, concentrarme aquí en cómo se ha ido desarrollando la llamada a establecer relaciones con los musulmanes.

En 1988, cuando empecé como candidata, murió la única hermana en la India, especializada en el Islam, la Hermana Arati Kathleen Snow, quien amaba mucho a los musulmanes. En el noviciado nos animaron a escoger nuestro Sadhana ( nuestro camino hacia Dios). Mi opción fue aprender más sobre el Islam. Mi maestra de novicias me ayudó mucho en este estudio. En 1991, me hice miembro de la Asociación de Estudios Islámicos, que es parte de la Iglesia de la India. Mis años de joven profesa me dieron muchas oportunidades de conocer a musulmanes, de aprender un poco de árabe, urdu, (el lenguaje que usan los musulmanes indios) y, también, de estar en una universidad musulmana mientras estudiaba para un grado de educación especial.El mes de Ramadán tiene para mí una importancia especial. Desde que empecé  a ayunar en 1991, he recibido muchas sorpresas. Una de ellas fue cuando recibí una carta del Consejo General, en 1999, pidiéndome que fuera a Indonesia. Llegué a nuestra comunidad de Indonesia el 9 de junio, 2000. El 14 de junio comencé a ir a una escuela especial, cerca de nuestra comunidad. La lleva una maravillosa mujer musulmana, Ibu Slyvia, que se ha hecho muy amiga de la Sociedad. Luego estudié la lengua en la universidad de Indonesia. Como requisito para el curso, se suponía que escribiéramos un ensayo; el mío se titulaba: “El punto de encuentro entre musulmanes y cristianos en Indonesia”. No me podía imaginar en ese momento que este ensayo y las personas a quienes conocí durante ese tiempo moldearían mi vida y abrirían puertas para entrar en relación con musulmanes en Indonesia y en otras partes del mundo.

Mi primera invitación por una universidad musulmana – Paramadina -  fue para que diera una conferencia sobre “Jesús: un místico”.  Después de esto, me invitaron a formar parte de la facultad de psicología y la de filosofía y religión. Era la primera vez que la universidad tenía una persona no-musulmana en su facultad. En 2003, Paramadina, en cooperación con el Colegio Islámico de Estudios Avanzados, comenzó un programa de maestría en filosofía islámica, en Yakarta. Otra vez, era la única no-musulmana en la clase. Sin embargo, mis profesores decían que en el corazón, yo era musulmana. ¡Ser musulmana de corazón se convirtió en un requisito de admisión en el próximo semestre! Este programa de maestría me educó en el significado del “verdadero Islam” y esta religión, tan cercana a nosotros, es muy rica tanto en contenido como en expresión. Empecé también a conocer la presencia y la realidad del Islam en diferentes partes del mundo. El día después de mi último examen, me pidieron que enseñara misticismo occidental a los estudiantes de maestría en el Colegio Islámico.

Las sorpresas continuaron...  Me invitaron a hacer un retiro musulmana sufí y ahora pertenezco a la facultad que prepara retiros cristiano-musulmanes. A menudo me invitan a este centro para que comparta mi experiencia espiritual y dé un sermón durante el mes de Ramadán. Este año, tres  mezquitas en Yakarta me han invitado a compartir mis experiencias durante este Santo Mes. Lo más reciente es un programa de “Leaders Outreach Initiave program” ( ni idea de cómo traducirlo!). Se trata de un grupo de líderes musulmanes de Bangladesh, que vendrán a Indonesia para aprender y experimentar la apertura que existe entre musulmanes y cristianos, en Indonesia. Esperamos que este programa anime a otros a disfrutar del sentido de armonía que existe entre creyentes de diferentes religiones.

Estas invitaciones, ¿sólo vienen de los musulmanes? Dios sabe cómo hace las cosas. En julio, 2005, me nombraron consultora del Colegio Pontificio para el diálogo interreligioso (la Comisión de las relaciones de la Iglesia con los musulmanes). Este nombramiento ha hecho que personas de diferentes parroquias, que eran un poco escépticas de los musulmanes, ahora me están invitando a que comparta sobre los musulmanes y sobre las relaciones que, como católicos, se espera que tengamos.

Vivo mi vida entre personas de diferentes culturas, diferentes religiones, entre los pequeños y entre líderes de iglesias y mezquitas que pueden ser agentes de cambio; con educadores, estudiantes, niños, mujeres y hombres que luchan por hacer significativas las relaciones, y con toda clase de rostros que sólo podemos encontrar en el Corazón abierto de nuestro Dios. En este espacio, se crean relaciones auténticas, abiertas a la verdad.

El sentido de mi camino en estas tres llamadas se centra en aquello tan querido a Magdalena Sofía – la vida interior.

Mi vida en nuestra “pequeña, pero grande” Sociedad, vivida concretamente en comunidad,  me proporciona el espacio para esa “oración interior” que me lleva a lugares y a personas que no entraban en mis planes, me llevan al centro del AMOR y eso me da energía para amar. Si Magdalena Sofía volviera a vivir sería para serle fiel al Espíritu Santo. Si yo volviera a vivir, sería una RSCJ, sólo porque el tiempo de una vida no es suficiente para darle a la gente el amor que están anhelando.

Gerardette Philips rscj
Área de Indonesia

Última modificación ( 30.11.06 )
 

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