España: Camino de Santiago
Mi camino…
Hay muchas maneras de acercarnos a Dios y de sentirlo a nuestro lado... Para mi este Camino de Santiago ha sido de las mejores, por no decir la mejor forma de sentir el espíritu cristiano... Es algo diferente y a la vez, muy especial.
Normalmente el Camino de Santiago se realiza en un año… Nosotros lo hicimos en dos. Esto para mi fue una verdadera ventaja ya que si el 1º año vas con ganas, en el segundo estas no son menos, ya que recuerdas todo lo bien que te lo pasaste el año anterior!
Tanto el primer como el segundo año, han sido especiales. La verdad es que aunque el tiempo se me pasó volando da tiempo a todo! Momentos en los que reír con tus compañeros, en los que estar solo para reflexionar, otros de esfuerzo, otros de curar las ampollas ¡ja ja ja! y sobre todo, momentos de inquietud...No lo sientes hasta que estas cerca de Santiago. Es como una sensación especial que va aumentando a lo largo del Camino...
Si tuviera que quedarme con algo de estos dos años de Camino, sin duda seria el momento de llegar a Santiago, la gente tan estupenda que he conocido allí y el acercamiento a Dios.
¡Os lo recomiendo, no os arrepentiréis!
Fernando Ramos del Val (Madrid)
“Hacer camino…”
Es imposible entender qué significa “hacer camino” sin haber sentido el viento en tu cara y el sol a tus espaldas, sin haber quemado etapa tras etapa dejando en cada paso todas las ganas y la ilusión. Es imposible entender porqué tiene tanta magia un lugar así, si no has sentido el regalo que Dios te brinda al volver a cada uno de sus valles, o al cerrar los ojos y escuchar, aunque solo sea por un instante, los pasos que caminaron contigo, y las miles de sonrisas que albergaron cada uno de aquellos corazones, que desde ese momento, forman parte del tuyo.
Qué lindo regalo poder mirar hacia atrás con la confianza de quien sabe que la aventura no ha hecho mas que empezar, poder subir una montaña, y sentirse tan cerca de Dios, que a gritos parece que susurra, saber que el día que decidamos caminar juntos de nuevo será como volver a casa, como continuar la historia de aquellos peregrinos que aprendieron a vivir la vida despacito.
Nosotros solíamos desayunar a mitad de camino, y al principio, hace un año, eran el hambre y el cansancio quienes invitaban a aquel descanso merecido para recuperar fuerzas y continuar; pero poco a poco, conforme nuestros pasos
comenzaban a unirse unos con otros y a moldearse al compás de nuestros corazones, empezamos a esperarnos unos a otros, y ya podía haber una diferencia abismal con “la cola”,no importaba, nuestro colacao duraría lo que
tardásemos en estar todos en nuestro pequeño punto de encuentro…y la espera mereciera la pena, sólo por ver la sonrisa de quien la rompía con su llegada y que bonita sensación, encontrar a quien bajaba su ritmo, solo por desayunar contigo…
Pero, quizá porque la vida es así, entendimos esto en nuestro último descanso, en la última etapa, cuando en silencio desayunamos y descubrimos, que, perfectamente podríamos, un día cualquiera, mirar hacia atrás en busca de ese coche escoba que recogiera nuestros pedacitos, esa vitamina C que es para el corazón, encontrar una mochila conocida tras una cuesta y comprender que no caminabas solo.
Y es que, únicamente cuando has dado tantos pasos con alguien, puedes entender que entre su corazón y el tuyo siempre habrá un hilo que los una, atado con un nudo lleno de risas, de cariño, de cansancio y de complicidad y que seguirán unidos por muchas etapas que pasen en la vida sin verse en miles de: “te acuerdas…”
Solo cuando has vivido esto, sabes a ciencia cierta que cualquier día, en cualquier lugar del mundo, te puedes sorprender a ti mismo sonriendo entre gente que poco tiene que ver contigo, al sonar una canción o soplar el aire de una forma familiar que te devuelva a aquel camino lleno de sueños, de expectativas que se veían superadas, de paisajes que hasta a los ojos resultaban imposibles por su hermosura y plenitud. Aquel camino en que al alzar la vista, encontraste a Dios sentado en una piedra , esperándote, para continuar hacia aquella catedral fabricada a base de sueños, que al mirarla, uno no puede parar de llorar de la emoción de saber que forma parte de algo tan grande.
Si nos preguntan qué ha sido el camino para nosotros, diremos que allí, aprendimos que los miedos se destruyen dejándolos atrás en cada pisada, que es cierto eso de que querer es poder y poder es llegar…que merece la pena subir la escarpada solo para averiguar que aventura nos depara la vida a la vuelta de la esquina, que la meta está en cada pisada que se deja atrás, que cuando te falta el aliento para animar a quien jadea a tu lado, en una enorme cuesta interminable, coger su mano y apretarla puede significar todo aquello que le querías decir,”ya queda menos”,”estoy contigo”…Que un beso a tiempo o un abrazo en un momento difícil hace grande a quien lo recibe e inolvidable a quien lo da.
Pero sobre todo, hemos aprendido que peregrino es la forma en la que construiremos los recuerdos futuros, sonriendo a la vida desde cada una de las rocas que forman parte de nuestro camino, y que merece la pena seguir adelante por los sueños que nos quedan, por aquellos que están por venir, que lo que nos define es la manera en la que nos levantamos tras una caída y decidimos seguir.
Noelia (Granada)
“… se hace camino al andar"
Allí volvíamos a estar una vez más, todo el grupo junto en O'Cebreiro ansiando partir y llegar cuanto antes a Santiago. Sin embargo ahora que los días han ido pasando desearía que no lo hubieran hecho tan deprisa. Han sido momentos llenos de alegría, cansancio, resistencia, afán de auto superación... y un sinfín de
sentimientos que a lo largo del camino nos han hecho ir creciendo como personas. Con ello hemos conseguido entender que el camino no son sólo estos diez días sino que a partir de este momento continúa con mayor fuerza, si cabe, en nuestro interior.
Durante el camino ha habido de todo, etapas largas y duras, más suaves, albergues que todavía no se si podrían pasar los controles de sanidad, una maravillosa pensión, grandes cenas y comidas, horas lavando ropa, nuestras reuniones...y también, quizá lo que nos hace darnos cuenta del esfuerzo que nos supone y nos supondrán ambos caminos, las ampollas.
Reflexionando sobre este tiempo llego a la conclusión de que ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Para todo el grupo ha sido un camino interior que nos ha hecho ir recapacitando sobre nosotros, nuestra vida y, lo más importante, sobre Dios. Juntos hemos ido creciendo y nos hemos visto evolucionar.
No podría dejar de escribir sin haber hablado antes sobre nuestra llegada a Santiago. La gran última etapa. La llegada al Monte del Gozo, ver la ciudad y pensar ¡por fin!, ir por las calles de Santiago, con muchos más peregrinos, todos ansiosos por llegar. Entrar en la plaza del Obradoiro, el día del Apóstol, lleno de gente y entonces, ya para culminar, tocan el himno de Santiago. No hay palabras para definir lo que uno siente en ese momento. En realidad el camino para mí es eso: un conjunto de momentos, emocionantes o no, pero que siempre te recordarán la experiencia.
Para finalizar hablaré sobre las Religiosas del Sagrado Corazón, para agradecerles lo bien que se han portado con nosotros, lo mucho que nos han ayudado, la confianza que han depositado en nosotros, y en definitiva, esta experiencia que nos han ofrecido.
Micaela de la Villa Pries (Madrid)
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