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05 Oct 06

Mi hermano viene en cayuco

0610_spain
No quiero olvidarme que las palabras, por sí solas, poseen una clara carga ideológica. En un misma noticia de poco más de 20 líneas, leo: avalancha, problema, ilegales, indocumentados, pobreza, oleada y clandestinos. ¿Quién no se asustaría ante una noticia así? Más que una noticia parece un aviso de epidemia generalizada, algo ante lo cual hay que cerrar puertas y ventanas, y por supuesto, vigilar puertos y blindar fronteras, aunque ello suponga aumentar los días de viaje y multiplicar las posibilidades de morir en el mar para miles de personas desesperadas.

No sé cual es la solución ante lo que estamos viviendo. Es fácil adivinar la complejidad de una situación que tiene sus raíces en la historia de unas colonias explotadas, en el desigual e injusto comercio internacional, en un continente masacrado por los intereses de unos pocos, que siempre son los mismos.

No acierto con la solución, pero algo del Evangelio me dice que lo estamos haciendo mal, muy mal. Que el Banquete se ha convertido en una “cena de etiqueta”, que Zaqueo no ha devuelto la mitad de sus bienes a los pobres y que Marta y María siguen llorando la muerte de su hermano.

Me uno a aquellos habitantes de la isla del Hierro que hace unos pocos días hicieron un minuto de silencio por tres hombres africanos a los que nunca conocerán.

Mientras el  sufrimiento de otro, cualquier otro, nos duela, habrá motivos para seguir creyendo. Mientras nos quede algo de humanidad, habrá esperanza.

No me quiero acostumbrar al dolor, aunque tenga otro color, otro idioma, otra religión. Mi hermano viene en cayuco, es negro y sólo pide un futuro mejor.

Teresa Gomà rscj
Provincia de España Norte
Last Updated ( 05 Oct 06 )
 

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