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octubre - october - octobre 2006 - 1 de octubre: Está a nuestro favor |
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03.10.06 |
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Página 1 de 4 Está a nuestro favor
Mc 9, 38-43.45
Salía yo de la universidad con un hambre tremenda y con el dinero justo para pagar el autobús que me llevaría a la estación del metro. Me subí y me senté en el único lugar vacío, al lado de un hombre que tenía sobre sus rodillas a un pequeño de unos cuatro años. Al acomodar mi mochila, el ruido de la envoltura me recordó que el día anterior había guardado un paquete con dos galletas. Tan feliz como quien hace un gran descubrimiento, lo saqué y lo abría, dispuesta a devorarlas en un dos por tres. El ruido hizo que el niño dejara de mirar por la ventana y se concentrara en mis galletas. -¡Qué mala suerte!, pensé, no me las puedo comer tranquila sintiendo unos ojos encima de mi.
Luego de un momento me decidí a mirar al niño; creo que tenía tanta hambre como yo. Le ofrecí una galleta y la tomó inmediatamente. Su papá le preguntó ¿qué se dice?... No podía decir gracias, estaba demasiado ocupado mordiendo la galleta y tratando de reconocer los ingredientes con que estaba hecha. Yo lo miraba y caía en la cuenta de lo bien que me sentía compartiendo con un extraño; una satisfacción y una alegría que no me habrían dado las galletas.
El recuerdo me viene cuando leo en el evangelio las palabras que Marcos pone en boca de Jesús, a propósito de la denuncia que hace un discípulo suyo.
-Un desconocido está expulsando demonios en Tu nombre.
-No se lo impidan, quien no está con nosotros, está a nuestro favor, dice Jesús.
¡Qué distintos seríamos si aprendiéramos a mirar a “los que no son de los nuestros” como a personas que están a nuestro favor! Y ¡qué distinto interpretaríamos los acontecimientos, si estuviéramos convencidos de que Dios está a nuestro favor!
¿Qué milagro viene a hacer en mí esta mujer ecuatoriana, que me pide trabajo para sostener a la familia que dejó en América? ¿De qué males pueden librarnos las personas que tienen costumbres distintas a las nuestras? Puedes ser tú esa extraña, ese desconocido que hace el bien en nombre de Jesús.
En la boca y en las manos llenas de chocolate y azúcar, la sonrisa del Resucitado me estaba diciendo: y tú que no querías ni verme. Estoy por ti, estás por mí, no me lo impidas.
Ana Morales Pruneda rscj
Provincia de México - Nicaragua
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Última modificación ( 02.10.06 )
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