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05.09.06

La realidad ambiental en México

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Marigela Orvañanos rscj
La situación ambiental no reconoce fronteras, todo el planeta se ha visto afectado por la persistencia y la agudización de muchos procesos de deterioro ambiental que desgraciadamente aumentan de manera alarmante y en algunos casos de manera irreversible. Esta situación no ha sido atendida de manera eficaz, podemos mencionar que a nivel mundial la falta de políticas y procesos ambientales que encaminen un desarrollo sustentable ha sido ineficiente, ya que los proyectos internacionales están basados en convenios y acuerdos, que cuentan con una planeación imprecisa y no verificable, cauces limitados de participación, distorsiones en el diseño de los proyectos y políticas que promueven la degradación ambiental. Esta situación inevitablemente ha afectado la situación ambiental de México.

Nuestro país, abarca casi dos millones de kilómetros cuadrados, ocupa el décimo tercer lugar en el mundo por su extensión. Hace algunas décadas podíamos decir que el país tenía una gran riqueza ecológica ya que aquí se encontraban representados todos los tipos de ecosistemas que hay en el planeta : selvas tropicales húmedas como la Selva Lacandona en Chiapas y los Chimalapas en Oaxaca ; selvas de niebla como el Soconusco en Chiapas ; selvas tropicales subhúmedas o secas como en las costas del Pacífico, desde Oaxaca y Guerrero hasta Sinaloa ; desiertos como en las zonas de Chihuahua, Coahuila, Sonora y Durango ; bosques templados de pinos y encinos ; pantanos y manglares en las costas del Golfo de México ; sabanas y algunas lagunas costeras. Lugares, todos ellos, donde vivían miles de especies de animales y de plantas. Podíamos afirmar que México, junto con otros cinco países : Brasil, Indonesia, Colombia, Madagascar y Zaire, encerraba más del 50% de toda la riqueza biológica del Planeta.#1 En la actualidad ésta realidad ha cambiado drásticamente ya que se ha trastocado violentamente esta riqueza ecológica.

Es importante, no dejar de mencionar que en las últimas décadas en México, a partir de la promulgación en 1988 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), se ha constituido una movilidad y una organización de recursos humanos muy significativa, tanto en instituciones gubernamentales como en organizaciones civiles. Ha crecido la experiencia jurídica y regulatoria, así como ha sido notable la ampliación de espacios de debate público y participación de la sociedad civil que legitiman diferentes trabajos de investigación y participación ciudadana a nivel ambiental.#2

Por otra parte, aunque no ha existido hasta ahora un sistema formal de evaluación del desempeño ambiental en nuestro país, se han dado avances que, a pesar de ser insuficientes, responden a acciones puntuales. Sobresale la gran mejora que se obtuvo en la calidad del aire en varias ciudades de la República a raíz de la eliminación del plomo en las gasolineras; la baja en las concentraciones de óxidos de azufre en la atmósfera al reducirse sensiblemente el contenido de azufre en los combustibles industriales; la disminución de las emisiones industriales a partir de un progreso comprobado en el cumplimientos de la normatividad ambiental por parte de empresas grandes; la moderación en las concentraciones de ozono en el Valle de México y en otras ciudades como resultado de la continuidad, durante ya casi diez años, de programas enfocados a disminuir las emisiones de fuentes fijas y móviles; la restauración de algunas áreas críticas como el Lago de Texcoco en el Edo. de Guanajuato; la construcción gradual durante las últimas décadas de un sistema nacional de áreas naturales protegidas y, por último, el uso de los medios de comunicación social como medio para informar y establecer una educación ambiental en la población.#3

Estos avances tienen un gran valor pero no son suficientes para frenar los procesos de degradación ambiental.

Podemos mencionar que la deforestación en nuestro país se mantiene en niveles alarmantes. De hecho, se sabe que México ocupa uno de los primeros lugares en el mundo en tasas de deforestación. Hasta ahora, ha perdido más del 95% de sus selvas tropicales húmedas y la mitad de sus selvas subhúmedas y bosques templados ; cada año se destruyen, 370 mil hectáreas de bosques y selvas, mientras que más del 75% del territorio nacional presenta algún grado de erosión, lo que significa que se ha perdido el suelo fértil. Existen grandes pérdidas de cultivos diversos causados por plaguicidas prohibidos (D.D.T.) aproximadamente 2.3% anual. La tala de árboles es acelerada y violenta ya que aproximadamente el 69% de la energía que consumimos, se obtiene a partir de la quema de madera. La destrucción de los ecosistemas forestales impacta en los recursos hídricos de México, al afectar la recarga de acuíferos, aumentar el arrastre de sedimentos y al reducir los volúmenes aprovechables de agua. La deforestación es asimismo una de las causas principales del aumento en la vulnerabilidad con respecto a desastres naturales y por lo tanto, repercute en impactos económicos y sociales y la pérdida irreparable de vidas humanas. Se asocia de manera directa con la erosión y la desertización, se estima que cerca del 80% de territorio nacional observa algún grado de erosión.#4 Afecta prioritariamente el equilibrio de los ecosistemas y por consecuencia a la biodiversidad, actualmente en México hay cuando menos, 379 especies de animales en peligro de extinción.

En nuestro país no existen medios operativos para impulsar el desarrollo urbano por cauces de sustentabilidad a largo plazo, lo que explica el deterioro en la calidad de vida en las ciudades medianas y grandes. Las carencias en infraestructura ambiental dificultan el cumplimiento de la normatividad, las cuales, en ausencia de cambios sustantivos, exacerbarán los problemas ante la continuación del rápido proceso de urbanización que inevitablemente presenta nuestro país.#5

Hoy en día, aproximadamente el 60% de la población es urbana y se dedica a la industria y/o a los servicios. Es evidente la estrecha relación que va teniendo el campo y la ciudad, ya que todo lo que se come en las zonas urbanas proviene del campo, esto finalmente afecta a los suelos, bosques, selvas, flora y fauna de gran manera. Por otro lado, también la ciudad se ve afectada por lo que pasa en el campo. Si se destruyen los bosques y las selvas, tendremos menos agua, así como al destruir la vegetación se erosionan los suelos y las tierras quedan improductivas. Ante este crecimiento urbano acelerado, se ha tenido que recurrir a la explotación de los mantos acuíferos y a la importación de otras cuencas trayendo consigo graves consecuencias.

En México han predominado patrones de utilización y consumo de agua sumamente ineficientes, lo que ha provocado procesos generalizados de sobreexplotación de acuíferos, contaminación e inutilización de cuerpos de agua, desperdicio y afectación de ecosistemas acuáticos, en el contexto de un financiamiento insuficiente para la infraestructura hidráulica. Este problema se agudiza por la baja disponibilidad natural de éste recurso en gran parte de nuestro territorio.

Las alteraciones constantes en la calidad del aire son cada vez más intensas, producen un sobrecalentamiento de las capas atmosféricas, provocando inevitablemente el efecto que denominamos, “efecto invernadero”, provocando diferentes consecuencias como : lluvias, fríos y vientos fuertes e irregulares, dilatación térmica, es decir, aumento del nivel del mar, causando grandes pérdidas de recursos y productos pesqueros, mayor humedad en los suelos, calentamiento de los glaciales y otros efectos graves. Esta situación es alarmante, ya que cada día se incrementan los efectos y las consecuencias de este efecto ambiental que tiene nuestro país y nuestro planeta.

Ante el consumismo acelerado, en todo el país se generan enormes cantidades de basura, aproximadamente 10 millones de metros cúbicos al mes.#6 Este exceso de basura se ha querido solucionar por medio de los entierros, sin embargo, hemos constatado que los entierros no dan resultado porque afectan la calidad del suelo; actualmente en México existen más de 50,000 tiraderos de basura visible en calles, terrenos baldíos, carreteras, etc. La incineración ha sido otro medio para solucionar éste problema, afectando inevitablemente la calidad del aire.

La viabilidad del país a largo plazo depende de poner en marcha un proceso de desarrollo sustentable que permita el equilibrio entre la sociedad y la naturaleza, la expansión de los espacios de libertad y democracia, la elevación en los niveles de calidad de vida de la población presente y de las generaciones futuras.

El desarrollo sustentable conlleva valorizar, mantener y reconstruir bienes públicos y recursos comunes ambientales, lo que requiere un cuidadoso balance entre la economía de mercado, la regulación y promoción del Estado, y la participación y educación comunitaria, social y empresarial.

El desarrollo sustentable significa conservar el capital ecológico de la nación, así como los bienes públicos y servicios ambientales que ofrecen: estabilidad climática, biodiversidad, recursos naturales, disponibilidad de agua, calidad del aire, equilibrio hidrológico, y en general, factores de los cuales depende el bienestar de ciudadanos, comunidades y regiones.#7

Sólo una política y una educación ambiental eficaces, podrán impulsar el desarrollo de nuestro país por cauces de sustentabilidad.

María del Mar Clapera Gómez
Provincia de México – Nicaragua

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  1. Marco teórico del Programa de Educación Ambiental, Iyolosiwa A.C.
  2. México: Hacia una política ambiental eficaz para el desarrollo sustentable, grupo de reflexión G25, primera edición, Pag. 11.
  3. México: Hacia una política ambiental eficaz para el desarrollo sustentable, grupo de reflexión G25, primera edición, pag. 8.
  4. México: Hacia una política ambiental eficaz para el desarrollo sustentable, grupo de reflexión G25, primera edición, pag. 12 y 13.
  5. México: Hacia una política ambiental eficaz para el desarrollo sustentable, grupo de reflexión G25, primera edición, pag. 15.
  6. Hacia una sociedad sin basura, reciclamiento urbano, manual, Carlos López, ediciones GEA, A. C. , pag.1
  7. México: Hacia una política ambiental eficaz para el desarrollo sustentable, grupo de reflexión G25, primera edición, pag. 16.
Última modificación ( 06.09.06 )
 

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