La mesa del banquete del reino…
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| La mesa del banquete del reino, también en Brasil (L. Menéndez rscj)
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Ustedes dirán que estoy plagiando un poco a Carlos Cabarrús… pero no
encuentro otras palabras que me expresen mejor lo que vivo los lunes
por la tarde…
El 6 de junio de 2005 comenzamos un proyecto comunitario en la
Parroquia Santa Cecilia, al que llamamos “Copa de leche”. Dos veces
por semana (lunes y jueves) servimos la merienda para 30 chicos,
aproximadamente. Junto a nosotras están Norma, Lito, Nely, Aida, Fidel
y Bety (integrantes de la comunidad cristiana del barrio) dando su
mano, y desde este año un grupo de voluntari@s, ex-alumn@s del Colegio
Sagrado Corazón de Castelar.
Este proyecto empezó como un deseo de acercarnos a las familias más pobres del barrio.
Por los comentarios de algun@s vecin@s, sabíamos que lo que se andaba
necesitando era ayuda con los deberes de la escuela, ya que muchas
mamás y papás no terminaron la escuela primaria (o ni siquiera pudieron
empezarla) y entonces se les hacía muy difícil ayudar a sus hij@s.
Entonces así empezamos, ofreciendo también ayuda en los deberes.
Al principio sólo venían entre 8 y 10 niñ@s, de dos o tres familias.
Algunos ni siquiera nos hablaban, y con su dedito señalaban un
enunciado indescifrable, como único gesto de pedido de ayuda. Fue
un desafío aprender a comunicarnos, a decodificar qué nos querían
decir, qué significaban sus gestos, y en algun@s empezar a entender qué
había detrás de sus maneras tan violentas de expresarse…
Pero de a poquito ell@s mism@s nos enseñaron a acercarnos. Y en
algo tan simple como sentarnos a armar un rompecabezas viejo, nos
encontramos. Nunca había visto una niña tan orgullosa de sí misma, ante
el desafío superado. Y cómo habrá sido de fuerte la experiencia que
semana tras semana seguía armando el mismo rompecabezas para volver a
tener esa experiencia de satisfacción y reconocimiento…
Esas niñas que no sabían pedir permiso porque donde viven no abundan el
“por favor” ni “gracias”, me llenaron de dibujitos con corazones y
flores!
Esos niños tímidos, que no hablaban, se apropiaron del lugar y empezaron a jugar!
Y aquellas que reclamaban atención todo el tiempo, se convirtieron
en las primeras voluntarias, ayudando a las más chiquitas con los
deberes… Ahora much@s se preocupan por terminar su tarea y porque
aquell@s que son compañer@s de clase también la lleven terminada. Los
libros y los útiles están disponibles porque es importante “que él o
ella también lleve todo completo”. Y si estamos un poco despistadas,
nos van avisando quién necesita ayuda y cómo podemos ayudarlo.
Yo siento que esto es el Reino: nuestra mesa común, donde todos
tienen lugar, donde cada uno es importante y si falta, no es lo mismo…
y donde el banquete es mucho pan con dulce de leche, para que no le
falte a ninguno!
Paula Grillo nscj
Provincia de Argentina- Uruguay
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